domingo, 11 de octubre de 2015

Decapita a su mujer por infiel y pasea por la calle con su cabeza

Le cortó la cabeza con un hacha porque pensaba que era infiel.
Los transeúntes fueron quienes avisaron a la policía.
El presunto asesino se encuentra detenido y a la espera de juicio.


Un hombre indio de 53 años, fue grabado por los transeúntes mientras paseaba con la cabeza de su mujer en la mano tras haberla matado. Al parecer, Ramchandra le corto la cabeza a su esposa de un hachazo porque pensaba que le había sido infiel con su propio yerno.
Las agresiones sexuales a mujeres y la violencia de género, es un mal endémico en la India. El último caso que ha conmocionado a la prensa internacional por la crudeza de las imágenes, se produjo en la ciudad india de Pune.
Ramchandra Sheu, de 53 años, decapitó a su esposa Sonabai, de 45 años, y paseó por la calle con la cabeza de la mujer en la mano. Al parecer el presunto asesino pensaba que su esposa le era infiel con su propio yerno y le asestó un hachazo que acabó con su vida.
Ramchandra fue grabado por algunos transeúntes paseando con la cabeza de su mujer por la calle, a la vez que avisaron a la policía. Las autoridades se encuentran investigando el caso y Ramchandra se encuentra a la espera de ser juzgado, asegura el portal Actualidad.

México: Escalofriante hallazgo de restos de compañeros de Hernán Cortés sacrificados por los aztecas

Un grupo de arqueólogos ha encontrado los restos de seguidores de Hernán Cortés que estuvieron integrados en una caravana que escoltaba al conquistador español. Los arqueólogos estiman que los prisioneros encontrados fueron sacrificados en rituales durante la conquista del Imperio Azteca a principios del siglo XVI.


En el yacimiento arqueológico Sultepec Tecoaque, un asentamiento que fue ocupado por el pueblo Acolhua entre el 1300 a 1520 d.C. ubicado al noreste de Ciudad de México, han aparecido los restos de compañeros del conquistador español Hernán Cortés, que lideró la expedición que puso fin al imperio azteca. Los indígenas acolhuas, una división tribal del centro de México, corrieron a cargo del sacrificio en 1520 de casi 550 personas, integrantes de una caravana que acompañaba al español en su proyecto de conquista de Tenochtitlan, informa 'Noti Mex'.
El grupo estuvo en cautiverio y luego fue sacrificado en el marco de diversas festividades del calendario azteca, sostiene el experto Enrique Martínez, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que participó en el hallazgo. El especialista estima que todos los miembros de la caravana fueron inmolados. Algunos se colocaron en altares y otros fueron exhibidos como trofeos en espacios habitacionales. El objetivo de estas inmolaciones, según Martínez, era buscar la protección de las deidades frente a la llegada de extraños.
Martínez afirma que en la caravana había personas de diferentes razas que, seguramente, fueron traídas desde Cuba: negros, zambos, mulatos y españoles. Sin embargo, también se encontraron mesoamericanos, principalmente totonacos y tlaxcaltecas. Llama la atención la presencia de cerca de 50 mujeres, 10 niños recién nacidos y de hasta tres años de edad. Curiosamente, también fueron encontrados restos de animales europeos.

Dos hermanastros asesinan a sus padres, abusan de los cadáveres y los descuartizan

La historia de Karen Klein, de 22 años, y su hermanastro Leandro Acosta, de 25, ha conmocionado a la sociedad argentina.


Además de hermanastros, son pareja. Durante las dos últimas dos semanas han llevado a cabo su rutina diaria sin levantar sospechas, de forma natural, cuidando de sus dos hermanos mellizos, llevándoles a la escuela, dándoles la cena... Sin embargo, algo era diferente en sus vidas. Sus padres, Ricardo Klein y Myriam Kowalczuk vivían con ellos y supuestamente se había ido de viaje a Uruguay, pero no se pusieron con contacto con ningún familiar en varios días. Los hermanos de los desaparecidos preguntaron a la pareja en varias ocasiones pero siempre tenían respuesta, aunque no demasiado convincente y no siempre daban la misma versión. Esa aparente normalidad contrastaba con los hechos: habían matado a sus padres, los habían descuartizado, abusado de ellos, quemado y arrojado los restos a los perros.
Roberto Klein, hermano de una de las víctimas explicó al diario argentino "Perfil" que “Dieron diferentes versiones. A uno de mis hermanos le dijeron que se habían ido a un casino en Uruguay, mientras que a un amigo de Ricardo le contaron otra cosa. A los vecinos les dijeron que mi sobrina y Leandro habían denunciado a sus padres por maltratar a los mellizos y que se les había dictado una orden de alejamiento”. “Estuvieron como diez días conviviendo con los cuerpos descuartizados de mi hermano y mi cuñada, pero ellos hacían una vida normal. Mi sobrina siguió yendo a trabajar y llevaba a los nenes al colegio”, declaró indignado.
Ante las sospechas, los hermanos de Klein denunciaron la desaparición el 12 de septiembre, cuando llevaban ya dos semanas ausentes. Un chatarrero, amigo de la víctima, dio el aviso a la familia de que la pareja estaba vendiendo todo lo que había en la casa, y un peón declaró que durante esos días el joven le había encargado que sacara unas bolsas pesadas de la casa para tirarlas en un basurero.
Finalmente, los investigadores encontraron huesos humanos semicalcinados en su propiedad y restos de sangre de las víctimas. Además, el colchón de la pareja desaparecida estaba quemado y había en la casa tres hachas compradas recientemente, un machete, una escopeta y una pistola". En este punto quedó desvelado el macabro plan de la pareja. Los investigadores consideran que fue premeditado y que el móvil puede ser económico porque los jóvenes pretendían quedarse con los bienes de la pareja, pero detrás hay una historia de rencor y supuestos abusos. Leandro y Karen eran pareja y padres de dos hijos, pero también les unía el dolor.
Según el abogado de Acosta, su cliente cometió el asesinato porque Karen y sus hermanos pequeños habían sufrido abusos por ñparte de su padre. Además, el canal de noticias "Línea 911" apunta que adeás de asesinarlos, Acosta practicó necrofilia con el cuerpo de su padrastro y que llegó a comerse partes del cuerpo.
“Hacía unos tres años que estaban juntos, y mi hermano les estaba construyendo una casa encima de la vivienda en la que vivían”, recordó Raúl Klein, otro de los hermanos de la víctima. “Ricardo tenía mal carácter, pero no era capaz de maltratar a los niños como dijo Leandro. Le pedía que trabajara, que no fuera un vago”, explicó Roberto.

Sobrevive un bebé decapitado al que le han unido la cabeza y el cuerpo

Con 16 meses, Jaxon Taylor sufrió un accidente de coche que le provocó una decapitación interna. Tras seis horas en quirófano, los médicos han conseguido salvarle la vida.


Los médicos aún no consiguen creerse que Jaxon Taylor haya sobrevivido. Este pequeño australiano de 16 meses sufrió un aparatoso accidente de coche el pasado 15 de septiembre que le decapitó interiormente: su cabeza y su cuello se separaron de manera interna. Inmediatamente fue trasladado al hospital de Brisbane, en Queensland, donde los cirujanos le sometieron a una operación que le salvó la vida.


Durante seis horas, Jaxon estuvo en quirófano luchando al borde de la muerte. Finalmente, el doctor Geoff Askin y su equipo consiguieron conectarle al cráneo y las vértebras una estructura de hierro que le impide moverse, favoreciendo de esta manera su recuperación. Además, una costilla del menor también fue utilizada para reconstruirle una de las vértebras que sufrió daños durante la colisión.
El doctor Askin asegura que es el peor accidente que ha visto nunca, y resalta la fuerza del pequeño para seguir adelante. “Muchos niños no habrían sobrevivido y, de haberlo hecho, habrían quedado paralíticos o sin respiración”, confirma para el diario 'Mirror'. Jaxon deberá llevar el aparato durante ocho semanas, tras las cuales se estudiará su recuperación y se valorará si ya está curado por completo.
Los padres de Jaxon han abierto una iniciativa en Change.org para endurecer las leyes de circulación australianas después de que la madre del bebé colisionara, junto a él y otra hija de 9 años, contra un coche que realizaba trompos en la carretera. El vehículo responsable del siniestro iba conducido por un joven de 18 años acompañado de otras dos personas que “rompieron mi familia”, por lo que están recopilando firmas en pro de su causa para que casos como el suyo no vuelvan a repetirse.

Un niño de 11 años mata de un disparo a una niña de 8 en EEUU por no querer enseñarle su mascota

Un niño de 11 años ha matado a su vecina de 8 por un disparo en el pecho después de que la menor no le enseñase su mascota. El agresor cogió la escopeta de su padre, que estaba guardada en un armario sin cerrojo, y ha sido acusado de asesinato en primer grado y trasladado a un centro de menores.


Un niño de 11 años de edad ha matado de un disparo en el pecho a una niña de 8 años en la pequeña comunidad estadounidense de White Pine, en el estado de Tennessee, por no querer enseñarle su mascota, tal y como informan los medios locales.
El suceso tuvo lugar el pasado sábado por la noche, cuando el niño cogió una escopeta de su padre -que se encontraba en un armario de la casa, sin cerrojo- y disparó en el pecho a la menor, identificada como McKayla Dyer, por no querer enseñarle a una cría de perro.
El niño, que era vecino y compañero de colegio de la víctima, ha sido acusado de asesinato en primer grado y trasladado a un centro de menores, tal y como ha explicado Bud McCoig, alguacil de la localidad. La madre de la niña fallecida, Latasha Dyer, ha dicho que el niño se burlaba constantemente de su hija.
"Tuve que ir hablar a la directora sobre él, y le dejó tranquila durante un tiempo. Pero entonces llegó y disparó contra ella", ha denunciado la madre, que dice que toda la familia tiene el corazón roto por este suceso.

viernes, 2 de octubre de 2015

El enigma de la tumba de Nefertiti se desvelará antes de que acabe el año

El ministro egipcio de Antigüedades duda que sea Nefertiti quien realmente esté enterrada junto Tutankamón, que es la teoría defendida por el egiptólogo británico Nicholas Reeves.


El ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, ha asegurado que espera que el enigma sobre la posibilidad de que se encuentre la tumba de Nefertiti detrás de la del faraón Tutankamón se resuelva «antes de final de año».
Al Damati mostró sus dudas sobre el hecho de que sea Nefertiti, madrastra del «faraón niño», quien realmente esté enterrada junto a su hijastro, que es la teoría defendida por el egiptólogo británico Nicholas Reeves. «No puedo estar seguro de quién está detrás. Podría ser Nefertiti, también la reina Meritatón o, incluso, la madre de Tutankamón, Kiya», señaló el ministro en declaraciones a los periodistas tras una conferencia celebrada en El Cairo junto a Reeves.
Las hipótesis del ministro se basan en el hecho de que Nefertiti fue esposa del faraón Akenatón y madre de Meritatón y en que Kiya, mujer secundaria de Akenatón, era la madre de Tutankamón, una teoría que no todos los egiptólogos comparten. Al Damati no tiene dudas de que hay «algo» detrás de la cámara funeraria deTutankamón, pese a que en una comparecencia anterior había afirmado que estaba solo un «60 o 70% seguro» de la posibilidad de encontrar una nueva tumba.
Unas imágenes de alta resolución digitalizadas por la empresa española Factum Arte hicieron que Reeves, un reputado egiptólogo de la Universidad de Arizona, distinguiera unas pequeñas hendiduras en los muros de la tumba de Tutankamón que, según él, muestran una puerta sellada que dirige a otra cámara oculta.
Al Damati añadió que habrá que «esperar de uno a tres meses» para desvelar la incertidumbre, ya que aún falta «presentar la propuesta para obtener el permiso del Comité Permanente, las autorizaciones de seguridad y después realizar inspecciones con un radar dentro de la tumba».
La teoría de Reeves
Por su parte, Reeves insistió en su teoría y se basó en tres argumentos. Por un lado, la morfología de la cámara del «faraón niño», que incluye un pasillo con forma de «L» con un giro hacia la derecha, lo que «normalmente es utilizado en las tumbas de las reinas», dijo Reeves a los periodistas.
Por otro, la escena encontrada detrás del muro norte de la tumba, que es diferente y anterior a las otras escenas de la cámara de Tutankamón, lo que «parece identificar al propietario de la tumba de esa reina». Como tercer argumento, Reeves destacó que en esa escena se pueden vislumbrar características que evidencian que dos de los personajes representados son Nefertiti y su hijastro.
«Hay una pequeña línea en la comisura de los labios que coincide con las características faciales de Nefertiti y, además, la figura del rey tiene una pequeña doble barbilla, y el perfil de Tutankamón es exactamente así», añadió el egiptólogo británico. Una teoría primero basada en las fotografías digitalizadas, pero recientemente Reeves pudo visitar la tumba junto al ministro egipcio para confirmarla.
«No he encontrado nada que haya hecho que cambie de opinión; es más, todos hemos encontrado más información que hace que pensemos que podríamos estar en lo cierto», destacó Reeves. Sin embargo, dejó espacio para la duda y añadió que «hasta ahora es solo una teoría».
«Solo estoy siguiendo las pistas, que apuntan a que es Nefertiti, pero no puedo leer el futuro. Sin embargo, las pruebas son lo suficientemente sólidas para mí. Confío plenamente en que algo está sucediendo», concluyó. Independientemente de si la pista de Reeves es la acertada, de si es Nefertiti, Meritatón o Kiya quien supuestamente está enterrada junto a Tutankamón, Al Damati destacó que este descubrimiento «será el más importante del siglo» y que para los turistas «será algo único».

¿De qué murió Tutankamón?

Casi un siglo de intervenciones y análisis han dado lugar a resultados, a menudo contrapuestos, sobre la muerte del faraón más mediático.


En noviembre de 1922, Howard Carter irrumpió en KV 62, la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, y ambos, el arqueólogo y el difunto rey, lo hicieron en la historia. Los dos eran escasamente conocidos antes de ese momento, pero a partir de entonces la egiptología no se pudo concebir sin una referencia a sus nombres. Un saber académico y especializado dio el salto a los medios de comunicación de masas de la época, las revistas ilustradas y los noticieros cinematográficos, para no abandonarlos ya nunca. Y así hasta nuestros días.
Pero claro, para que haya una tumba tiene que haber un difunto. Es muy cierto que en los años inmediatamente posteriores al descubrimiento del enterramiento intacto (o casi) la atención se centró fundamentalmente en los “tesoros” que emergían, cuidadosamente fotografiados e inventariados, de la tumba. Los espectadores pudieron contemplarlos y los turistas admirarlos posteriormente en el Museo Egipcio del El Cairo. El pobre difunto, sin embargo, no hizo el viaje. El cuerpo momificado del rey no siguió el camino de varios de sus regios familiares en el trono de Las Dos Tierras que habían sido descubiertos en la zona cuarenta años antes y ahora reposaban a la vista de los turistas en el mismo Museo de El Cairo, seiscientos kilómetros al norte de dónde fueron enterrados. La momia de Tutankamón quedó, solitaria, en el mismo lugar de la tumba en la que fue depositada. A partir de ese momento, miles y miles de visitantes contemplaban su sarcófago, conscientes o no de que en el interior intentaba descansar para la eternidad el joven rey difunto.
Un hecho cuya relevancia a menudo se pasa por alto es la coincidencia temporal entre el descubrimiento de la tumba de Tutankamón en 1922 y la muestra pública por primera vez del busto de la reina Nefertiti en Berlín en 1924, aunque había sido encontrada por el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt doce años antes. El busto de la reina, madrastra del propio Tutankamón, se convirtió inmediatamente en un foco de interés del público. Hasta el punto que hoy no podemos dudar de que el busto de Nefertiti y las máscara de oro de Tutankamón constituyen los dos iconos más poderosos que representan a la cultura egipcia antigua. La relación familiar que une a los dos personajes y el interés del periodo histórico en el que se desenvuelve su biografía, que no es otro que el atractivo y sugerente periodo de la reforma religiosa de Amarna llevada a cabo por el esposo de Nefertiti y probable padre de Tutankamón, Akenatón, focalizó el interés en conocer más y más íntimamente los “misterios” que el cuerpo momificado podía albergar, toda vez que de los otros personajes del capítulo no nos habían llegado sus reales despojos.
La localización de la momia de Tutankamón no facilitaba su acceso ni su estudio. Cualquier intervención sobre ella suponía cerrar al público su tumba, uno de las principales punto de interés del mítico Valle de los Reyes donde fue encontrado. Complicación y mal negocio. A pesar de ello, se llevaron a cabo numerosos análisis y observaciones, los primeros de ellos al tiempo de su descubrimiento, entre 1922 y 1924, bajo la dirección del propio Howard Carter. A medida que las técnicas de análisis se han ido desarrollando, nuevos datos se han añadido a los que poseíamos, en ocasiones arrojando luz y en otras sombras al conocimiento físico del monarca y, por lo tanto, a las probables causas de su muerte. Uno no puede pensar en una autopsia más prolongada que la que ha experimentado el cuerpo del joven rey. Casi un siglo de intervenciones, análisis y resultados, a menudo contrapuestos. Si añadimos a esto el trasiego constante de turistas frente a su sarcófago tendremos que llegar a la conclusión de que la pretensión de un eterno descanso no pasó, en el caso del desdichado monarca, de una esperanza decepcionante.
Médicamente hablando, el joven monarca tenía muy malas cartas. Su familia, la llamada dinastía XVIII egipcia, había experimentado varias crisis sucesorias desde la llegada al trono de su ancestro común Tuthmosis I. En Egipto, para preservar el linaje regio, no era raro en la familia real el recurrir a matrimonios incestuosos. La familia tutmósida, la de Tutankamón, tenía un altísimo nivel de consanguinidad. De hecho, este factor se ha puesto repetidamente de manifiesto en la peculiar figura del padre de Tutankamón, el llamado rey hereje Akenatón. Algunos aspectos del especial estilo de representar su figura se pueden explicar acudiendo a afecciones médicas conocidas, como el síndrome de Marfan. Lo mismo se puede decir de sus posiciones en el tema religioso y su inclinación hacia un misticismo claramente acentuado, que se puede poner en relación con afecciones como la epilepsia. Los españoles somos históricamente conscientes de lo que el incesto puede hacer a una dinastía que la practica como manera de perpetuarse, y el final de nuestros Austrias, con el ejemplo de Carlos II, no deja lugar a dudas. La proverbial promiscuidad borbónica asegura, sin embargo, que los reyes crezcan fuertes, sanos e inmunológicamente diversificados.


El rey no era muy corpulento, aunque tenía una estatura de 1,80 metros aproximadamente. Un reciente estudio publicado en 2010 establece con bastante seguridad que Tutankamón era hijo de la momia encontrada en la tumba KV55 del Valle de los Reyes, de la que muchos especialistas ya pensaban que podría ser la de Akenatón a pesar de los problemas para establecerlo así. Este estudio lo confirma. Por lo tanto, los problemas heredados de su familia le afectarían de lleno. Su madre, de acuerdo al mismo estudio, sería una momia femenina encontrada en la tumba KV35 también del Valle de los Reyes. Esta momia fue conocida durante mucho tiempo como la “dama joven” y el estudio de 2010 nos indica que era hermana del propio Akenatón, hija, por tanto, de Amenhotep III, cuya momia se conserva, y de Tiyi, su esposa, momia también conservada, conocida como la “dama anciana” y encontrada junto a la de su hija en la misma tumba KV35. Los padres de Tutankamón eran, por tanto, hermanos. Esta circunstancia incrementa de modo exponencial las consecuencias de la consanguinidad en Tutankamón. Ambos progenitores tenían la misma carga genética problemática que se multiplicaba al confluir en el joven monarca. En la misma tumba del rey, KV62, aparecieron dos fetos femeninos, cuyos análisis posteriores determinaron que eran hermanas entre sí e hijas del rey. Un indicador más, quizá, de su pedigrí incestuoso. La esposa de Tutankamón, Ankhesenamon, era hermana suya también, al menos de padre.
Ese mismo estudio (y varios otros realizados antes y después) muestran las consecuencias que esta consanguinidad puede haber tenido sobre las características físicas y malformaciones del cuerpo del joven faraón. Por lo pronto, se identificó al rey como paciente de la llamada enfermedad de Köhler, una osteocondrosis que afecta al hueso escafoide del pie. Consiste en una necrosis del hueso por falta de riego sanguíneo. Las consecuencias más obvias serían el dolor y la inflamación y una evidente cojera que limitaría considerablemente su movilidad. Además, Tutankamón padecía una desviación de la columna, probablemente relacionada con la malformación anterior. La cojera del rey se comprueba arqueológicamente por la existencia de bastones para caminar entre los objetos del ajuar funerario descubiertos por Howard Carter en su tumba.
Molesta como sería esta afección, sin embargo, ella no supone una amenaza para la vida de quien la padece. Sin embargo, la momia del rey ha desvelado que también padecía malaria, en su variedad más virulenta, y que había sido infectado varias veces por el mosquito portador de la enfermedad a lo largo de su corta vida. La malaria puede desencadenar un shock circulatorio o causar una respuesta inmunológica fatal. En cualquier caso, su padecimiento crónico surte un efecto debilitante, dejando al paciente mucho más expuesto a cualquier otra afección. Hubiera mermado la resistencia de su sistema inmunológico y evitado que su problema de necrosis en el pie mejorara. Todo ello en un cuerpo especialmente poco apto, por la consanguinidad, para la salud.
Sobre su muerte apenas sabemos nada. Tampoco sabemos demasiado sobre su vida, deberíamos admitir. Sus apenas dieciocho años de vida entran en el campo de la especulación. Pero claro, teniendo en cuenta las circunstancias del hallazgo de su tumba y su cuerpo, es razonable la curiosidad sobre la razón que llevó éste a aquélla. El asesinato es una opción siempre atractiva para personajes históricos. Añade interés y hace recaer una atención dramática sobre el sujeto. También juega con la presencia de buenos y villanos. Todo esto se traduce, voluntariamente o no, en beneficios y notoriedad, a veces breve, para quien lo propone.
Cuando Howard Carter abrió el sarcófago que contenía el cuerpo del rey se encontró con que las resinas se habían endurecido de tal manera que era muy difícil separar del cuerpo los vendajes y ambos del sarcófago que los contenían. Se probaron varios métodos, incluido la exposición del sarcófago al sol tebano para que las resinas se reblandecieran. No cedieron. Carter decidió, pues, cortarlas con cuidado. Con todo, este forcejeo y manipulación del cuerpo, las resinas y las vendajes ha alimentado la polémica. Porque algunas lesiones que la momia presenta han podido producirse después de la muerte. Así, el cráneo, hoy separado del cuerpo, presenta una fractura en su base y una fisura que sería consistente con un gran golpe. Si lo recibió en vida habría que buscar a un villano. El anciano Ay, suegro de Akenatoó y quien le sucedería en el trono, es un candidato perfecto para estar detrás de este golpe, literal y metafóricamente. El pobre Ay es un personaje histórico antipático que no le cae bien a nadie. Si las lesiones se produjeron tras la muerte los responsables serían unos embalsamadores poco cuidadosos o un arqueólogo impaciente. Algo menos dramático.
En 2005, un análisis por TAC reveló que el rey se había fracturado una pierna por la rodilla poco antes de su muerte, ya que el hueso no tuvo tiempo de soldar. Fue una fractura especialmente complicada. Al parecer, la fractura se infectó. Podemos imaginar los efectos de una infección importante en un cuerpo debilitado inmunológicamente y afectado por una malaria virtualmente crónica, además de otras afecciones. En 2012, otro informe propuso que el monarca sufrió una ataque epiléptico, enfermedad tradicionalmente relacionada con su padre Akhenaton, y que este ataque le habría hecho caer al suelo produciendo la mencionada fractura.
Las numerosos análisis realizados son consistentes en la enumeración de afecciones, varias de ellas consideradas como taras congénitas, que son mucho más numerosas en casos de hijos de parejas consanguíneas. El rey padecía de un paladar hendido, condición asociada normalmente a esta circunstancia, pero también se han mencionado otras posibles enfermedades, como el síndrome de Marfan, el síndrome de Fröhlich, el de Klinefelter o el de Antley-Blixer. El catálogo de síndromes relacionados con el monarca muerto se hace interminable e impronunciable.
Recientemente, en 2013, otro estudió llegó a la conclusión de que el monarca sufrió un accidente, concretamente con un carro. Según este estudio, Tutankamón recibió un gran golpe, que le afectó a la totalidad de su costado derecho, mientras se encontraba de rodillas. Qué hacía un monarca cojo de rodillas subido en un carro o delante de él es otro de los misterios que quedaría por resolver en este caso. Un año después, otro estudio más reveló que las lesiones del costado derecho fueron producidas post-mortem, restando emoción a una historia controvertida y haciéndonos regresar de nuevo al escenario de los embalsamadores chapuceros o la ansiedad del quizá no tan flemático egiptólogo inglés.
Quedan, sin duda, análisis por hacerse. Más técnicas se descubrirán que habrán de aportar más y más información a lo que vamos conociendo. Lo que sabemos hoy, en definitiva, es que tenemos frente a nosotros la historia de un joven que no llegó a madurar en la vida, a la que llegó con una pesada mochila genética y una baza de cartas muy mala. Las condiciones higiénicas del Egipto antiguo no eran como las nuestras, huelga decirlo, y los métodos curativos tampoco. En estas condiciones cualquier afección o infección razonablemente normal, bacteriana o vírica, un mal enfriamiento derivado en neumonía o una insolación podría desencadenar una cadena de consecuencias que, en plena juventud, le llevara a la tumba. Allí donde lo encontró Howard Carter.