martes, 24 de marzo de 2015

El faraón y su sepultura de agua

En el otoño de 1837 la goleta del coronel Vyse se estrelló frente a las costas de Cartagena con un botín legendario: el sarcófago de Micerinos, todavía hundido en España.


Confiaba en una eternidad grandilocuente, de las que se calibran al atardecer, bajo la trenza de los dioses y la luz arrebolada. En 1837, los ingleses interrumpieron su descanso para procurarle un acomodo de época, que en plena rutina batalladora entre los grandes imperios, y bajo su bandera victoriosa, equivalía siempre al techo acristalado de los anaqueles del Museo Británico. La tumba de Micerinos, el rey magnánimo, desprovista misteriosamente de su momia, acabó, sin embargo, en un destino que a duras penas habría podido ser sopesado por los estrategas militares y los grandes oráculos; hundido, según confirman los especialistas y egiptólogos, en la pastosa calma de las aguas murcianas.
En un punto todavía por confirmar de la costa de Cartagena, a pocas millas del lugar en el que el castellano del sur perfecciona su duende levantisco, reposa el sarcófago del faraón que intentó duplicar el día con penachos encendidos para burlar a la muerte y a la noche. Una construcción funeraria voluminosa y en basalto, cuyas dimensiones obligaron a su descubridor, el poco cuidadoso coronel Vyse, a aplazar su transporte, que finalmente se llevó a cabo en la goleta Beatrice, uno de los pecios submarinos más ambicionado por investigadores y expedicionarios.
La empresa Nerea, junto a la Fundació Clos y el Museo Nacional de Arqueología Subacuática, es una de las firmas que más tiempo ha dedicado en los últimos años a recomponer el naufragio. El pecio del Beatrice, con rastro intermitente en las hemerotecas, empezó a sonar de nuevo con fuerza en 1984, cuando el Gobierno, con el impulso de Carmen Alborch, hizo el primero de sus intentos estériles por localizar la carga. Fue el equipo de Nerea, con experiencia exitosa en otras búsquedas como la del Isabella (1829), en Benalmádena, quien contribuyó decisivamente a descartar la bahía de Cartagena como el lugar más o menos exacto de derrumbe de la nave. Y lo hizo comparando la catástrofe con la del Gneisenau, que dejó un rastro en la prensa de titulares conmocionados. A diferencia del hundimiento de Málaga, el sarcófago de Micerinos, del que se salvó la totalidad de la tripulación, no produjo noticia alguna, ni siquiera rumor de desaliento entre la población, lo que lleva a los investigadores a suponer que la caída, aunque también en aguas cartageneras, se registró en realidad en posiciones marítimas más avanzadas.
Javier Noriega, de Nerea, destaca la singularidad histórica y artística de la tumba de Micerinos –nombre helenizado de Menkaura–, que fue arrancada de la piedra a cañonazo limpio por Vyse y sus secuaces. En un mundo en el que todo estaba en venta, y la ciencia formaba parte de la competencia intrincada entre naciones, el coronel británico optó por seguir el viejo instinto de Saladino y resolver el acertijo de grutas y pabellones de la pirámide de Giza a las bravas, con dinamita. Al hallazgo del sarcófago, se unieron parte de la tapa y la falsa momia, que se encuentran hoy en el museo británico.
Las anotaciones del coronel sirvieron para conocer el aspecto del sarcófago, su fachada de palacio, característica del antiguo imperio. A su testimonio también obedece la localización de Cartagena, el punto en el que se tambaleó la nave, herida de muerte por la tormenta y puede que por una maniobra a la desesperada parecida a la que condujo a pique al Isabella en su lucha a contrarreloj contra el viento y el agua. La Fundació Clos cree que en la carga, repartida con otro barco zarpado en el mismo momento desde Alejandría, el que trasladaba la tapa de la tumba, podría alojar nuevos misterios. «Está claro que con 224 toneladas preparadas para el British no se transportaba precisamente bisutería», escribió Jordi Clos.
Con la agonía de la goleta, separada por 178 años y apenas una lámina de agua de la actualidad de las costas españolas, el imperio británico y el coronel Vyse dejaron escapar la oportunidad de convertir a Londres en la capital arqueológica mundial. Y, de paso, abrieron un interrogante para la historia que, a diferencia de otros enigmas del antiguo Egipto, no requiere de espiritualidad y símbolos para resolverse. Voluntad y política frente a los paños de infinito del magnánimo.

Mató a su marido y cargó con la cabeza en su bolso durante seis años

La mujer de 63 años, residente en Nueva Jersey, contó durante años que su marido se había fugado con una mujer más joven.


La que parecía una dulce abuela, resultó ser una asesina. Y es que las apariencias engañan, según publica el medio británico Mirror, Loretta Burroughs ha sido declarada culpable de matar a su marido Daniel, descuartizarle y cargar la cabeza en su bolso de mano. Como Lucille, la protagonista de 'Locos en Alabama', esta mujer de 63 años de edad, portó de casa en casa la cabeza de su marido en un bolso de mano que llevaba siempre consigo.
El asesinato, acontecido en 2007 en Mays Landing, Nueva Jersey, fue descubierto cuando el hermano de su esposo denunció la desaparición de Daniel a la policía y procedieron a las investigaciones por fraude en las reclamaciones que se realizaron tras la desaparición. Al llegar la policía al domicilio de la mujer, ella les preguntó si también registrarían su nueva casa en Ventor. Fue entonces, según testificó el sargento Lynn Dougherty, cuandolos policías notaron un total cambio de comportamiento en Loretta Burroughs: "Se vino abajo. Perdió el color por completo en la cara, retorcía las manos... estaba muy nerviosa".
Al registrar la casa, la verdad salió a la luz, la policía encontró dos cajas envueltas en bolsas que desprendían un fuerte olor a descomposición. Burroughs había intentado disimular el hedor con ambientadores y perlas perfumadas, pero terminaba siendo imposible de camuflar. En las cajas se encontraban los restos de Daniel, sin cabeza, que posteriormente fue descubierta en el bolso de la mujer. En el análisis forense, además de marcas de arma blanca en los huesos de Daniel, también se encontraron drogas como las anfetaminas en su sistema.


Durante años, Burroughs había contado a todos sus familiares y vecinos que su marido la había abandonado y se había fugado a Florida con una mujer más joven. Ahora se enfrenta a cadena perpetua.

"Estrellas áureas" pulsan de un modo extraño no caótico

Esta reconstrucción del atractor muestra la evolución temporal del brillo de la estrella variable KIC 5520878. Su forma de toro alabeado es indicativa de un sistema con dos frecuencias características de sistemas no lineales. Imagen cortesía de John Linder et al./Physical Review Letters.


Las primeras estrellas que se sabe que pulsan de manera fractal han sido descubiertas por físicos de USA y Alemania. Según estos investigadores, las estrellas variables pueden ser los primeros "atractores extraños no caóticos" observados fuera del laboratorio. Los objetos fueron descubiertos en datos del telescopio espacial Kepler, mirando estrellas con dos frecuencias características de pulsación con una proporción "áurea" entre ellas, de aproximadamente 1.62. El descubrimiento podría arrojar luz sobre los procesos físicos que alimentan a las estrellas variables, y también ayudar a los astrónomos a encontrar mejores sistemas de clasificación para estos objetos.

Una estrella variable disminuye y aumenta de brillo mientras su tamaño, y a veces su forma, oscila con una o más frecuencias. Ahora, John Learned y John Lindner de la Universidad de Hawái, y Michael Hippke del Instituto de Análisis de Datos de Neukirchen-Vluyn en Alemania, han encontrado la primera "estrella áurea" extraña no caótica, cuando buscaban en datos de Kepler señales de que hay civilizaciones avanzadas que modulan las estrellas variables para comunicarse entre galaxias.

Esta estrella, llamada KIC 5520878, es un tipo de estrella variable periódica conocida como variable RRc Lyrae. Pulsa con un gran número de frecuencias, que están todas relacionadas con dos frecuencias, f1 y f2, entre las cuales hay una proporción áurea. La proporción áurea es un número irracional de importancia en geometría, biología y arte. Su presencia en un sistema dinámico puede significar que el sistema se comporta como un "atractor extraño no caótico". En este caso, "extraño" significa que el sistema puede ser caracterizado como un fractal, y "no caótico" significa que su dinámica está a mitad de camino entre el orden y el caos.

Los investigadores realizaron una reconstrucción del atractor, en la que dibujan la evolución temporal del brillo de la estrella. Descubrieron que el atractor es un toro alabeado (ver la figura), indicativo de un sistema no caótico definido por dos frecuencias y con una dinámica no lineal. Aunque se han creado varios atractores extraños no caóticos en el laboratorio basados en sistemas magnéticos, electroquímicos, electrónicos y atómicos, Lindner y sus colaboradores piensan que KIC 5520878 es el primero que se encuentra en la naturaleza.

Argentina halla en la selva un posible refugio de jerarcas de la Alemania nazi

Los arqueólogos creen que no llegó a utilizarse porque los dirigentes del Tercer Reich vieron que podían vivir en el país sin esconderse.


Arqueólogos de Argentina investigan si un refugio hallado en medio de la selva de la provincia de Misiones (en el noreste del país), cerca de la frontera con Paraguay, estaba destinado a esconder a líderes de la Alemania nazi. En los edificios se han encontradomonedas alemanas que circulaban entre los años 1938 y 1944 y porcelana de la época del país germano.
Científicos del Centro de Arqueología Urbana (CAU) de la Universidad de Buenos Aires, junto a una arqueóloga del Museo Andrés Guacurarí, de Misiones, trabajan en el parque Teyú Cuaré, donde han sido descubiertas unas edificaciones que sospechan que eran de un refugio nazi.
El lugar es el escondite perfecto para un fugitivo. "Tiene la virtud de que permite estar en Paraguay en menos de 10 minutos, es un sitio defendible, un sitio protegido, un sitio inaccesible, un sitio donde vivir tranquilos, un sitio de refugio. Y creo que lo que encontramos es un sitio de refugio para la jerarquía nazi", ha explicado al diario 'Clarín' el director del CAU, Daniel Schávelzon.
Según ha detallado Schávelzon, durante la segunda guerra mundial, el régimen de Adolf Hitler diseñó un plan secreto para construir refugios en lugares inaccesibles del planeta en el que los jerarcas del Tercer Reich pudieran refugiarse en caso de derrota.

COMPLEJO DE TRES EDIFICIOS
El conjunto descubierto cuenta con muros de hasta tres metros de espesor y está compuesto por tres edificios: uno con fines de vivienda, otro pensado como depósito y un tercero, que hasta ahora había permanecido semioculto, preparado para ser un puesto de vigilancia.
Schávelzon admite que la fecha de construcción y los objetos alemanes encontrados no son pruebas suficientes para atribuir al sitio un origen nazi, pero subraya que los arqueólogos creen que no hay "ninguna otra explicación para que alguien construya estructuras que requerían tanto esfuerzo y coste, en un sitio inaccesible en esa época, marginado de la vida local, con materiales que no son los de la arquitectura típica".

300 JERARCAS NAZIS EN ARGENTINA
Los científicos del CAU creen que la jerarquía nazi nunca utilizó estos refugios, ya que aquellos que huyeron a Argentina se dieron cuenta de que podían vivir en las ciudades, sin esconderse.
Según el Centro Wiesenthal, unos 300 criminales de guerra y miles de colaboracionistas del Tercer Reich llegaron a Argentina al concluir la segunda guerra mundial (1939-1945). La cifra supera largamente a los 180 criminales nazis contabilizados por la Comisión de Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en Argentina (Ceana) después de que el Gobierno de Carlos Menem dispusiera la apertura de los archivos oficiales.
El primero de los hallados en Argentina fue Adolf Eichmann, uno de los arquitectos del exterminio judío, quien ingresó en el país en 1950 con un pasaporte falso emitido por la Cruz Roja.
Gerhard Bohne, responsable del programa de eutanasia del régimen de Adolf Hitler; Walter Kutschmann, antiguo jefe de la Gestapo en Polonia, y el excomandante de las SS Josef Schwammberger son otros de los criminales nazis capturados en Argentina.

viernes, 13 de marzo de 2015

Hallan en La Hermida signos "más antiguos que los bisontes de Altamira"

Un grupo de espeleólogos encontró pinturas que pueden tener más de 20.000 años de antigüedad en la cueva Áurea.


Con las mesas del menú del día ya recogidas, en el 'Paquín' tocaba tertulia. «Sí, mujer. La de Áurea, la recuerdo yo de cuando era pequeño». Los que viven en La Hermida saben muchas historias de cuevas y ayer era día para tirar de recuerdos. El desfiladero es un 'Gruyer' salpicado de entradas, galerías y cavidades. Huecos de pastores y de cabras, estantes de queso, refugio de críos curiosos... Lo que hasta hace poco no sabía nadie es que una de ellas guardaba un secreto que nadie ha revelado en unos 21.000 años. «Es aventurado», dicen los expertos a la hora de poner etiquetas, pero son ellos los que apuntan que, a bote pronto, el hallazgo tiene toda la pinta de ser «más antiguo que los bisontes de Altamira». «A la vista del primer signo, los referentes son conjuntos rupestres de cuevas de un periodo antiguo, premagdaleniense. Podría tener entre 20.000 y 28.000 años, lo que corresponde a lo que llamamos periodo gravetiense», explica Roberto Ontañón antes de volver a insistir en eso de que «es aventurado». El director de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria tiene claro que esto requiere de tiempo y estudio. No hay prisa. Pero él y los pocos que ya los han visto -los especialistas entraron ayer por segunda vez- saben que el valor arqueológico de los signos rojos sobre las paredes es indudable. Algo que, curiosamente, nunca supo Áurea, la pastora que dio nombre a este lugar recóndito y que falleció hace ya años en la residencia de Potes. A ella solo le preocupaba que las cabras no se le fueran por el hueco. Que no cayeran, justo, donde está el gran tesoro de 'su cueva'.
¿Y qué hay dentro? El gran signo casi brilla sobre una pared blanquecina y perfectamente lisa. Como un marco perfecto. La precipitación de una fina capa de calcita ha hecho su trabajo lento. Es una sucesión de pequeños círculos, una hilera que da forma a una figura vertical, alargada «hecha con pintura líquida aplicada con el dedo». Óxido de hierro. Es lo que vieron Manel Llenas y Raquel Hernández, vinculados al Espeleo Sabadell. Andaban 'desatascando' huecos. Retirando los muros que los pastores colocaron para evitar perder animales -el suelo está lleno de huesos-. Cuentan por el pueblo que los espeleólogos descubrieron la pintura al repasar una de sus propias fotografías. «Actuaron de acuerdo con la normativa y el sentido común, hicieron una foto y nos la enviaron al Museo de Prehistoria. Nada más ver la foto nos dimos cuenta de que el sitio tenía interés desde un punto de vista arqueológico», explica Ontañón.
La fórmula del gran signo se repite a pocos metros, a su derecha. Cuatro dedos, como huellas dactilares, seguidos. Cerca,otro más y una masa rojiza. Es lo que hay en la 'gran sala'. Pero aún queda. En el trayecto hasta este punto, si uno mira hacia arriba en una pequeña bifurcación angosta, en el tubo de bajada, aparece «un signo muy complejo que despierta mucha curiosidad porque no le vemos paralelismos evidentes a primera vista». Al resto, sí. Eduardo Palacio, arqueólogo de la Consejería, habla de memoria de Chufín mientras explica, con ese cariño del que sabe que tiene algo muy valioso entre manos, cada uno de los detalles de las pinturas deslizándose por el recinto. Detalles que evocan lo visto en Cudón, Los Marranos, Porquerizo... Pero esto es lo primero con arte rupestre paleolítico documentado en el valle del Deva. Al interior de la región, «lo que supone una notable aportación al patrimonio cultural de Cantabria».
Difícil acceso
Está, de hecho, en pleno desfiladero de La Hermida. A unos cuarenta metros de altura con respecto al nivel de la carretera que serpentea entre el río y los riscos. Dejando atrás Rumenes y el desvío a Cuñaba, pasando por el puente de pescadores que los de aquí llaman del Infierno. Pasar el puente y a la izquierda. Diez o veinte metros, no más. Allí está la base. Peñarrubia. «Es un día feliz. Ni nos lo creíamos cuando repetidas veces habíamos escuchado decir que no había hallazgos de este tipo en el desfiladero». El alcalde, Secundino Caso, estaba pletórico. «¿De verde?», preguntaba a los operarios que pintaban el cierre metálico que ayer mismo colocaron en la entrada de la cueva. «Todas van pintadas en este color», le decían los chicos, que ya saben lo que es trabajar cerca de las cuevas. 
Ellos, la cuadrilla -y el equipo de El Diario Montañés que consiguió acceder a la cueva junto a los investigadores-, tuvieron que trepar por un camino pindio. Hay que apoyarse en cuerdas y fijarse en dónde se colocan los pies. Entre árboles y riscos, hacia lo alto. Con dos tramos especialmente difíciles antes de llegar al hueco. A las nueve de la mañana ya tenían colocada la reja para preservar el hallazgo y evitar que aquello se llene de curiosos antes de tiempo. Justo al lado, ya dentro, se abre un espacio amplio. Como un 'hall' de entrada. Allí dejaban las cabras y, al fondo, se abren los huecos que los pastores trataban de bloquear. Las entradas hacia el pasado, las puertas -ahora que está tan de moda- de un ministerio del tiempo. Es una galería de bajada con formaciones estalagmíticas. Estrecho, resbaladizo. Hay que mancharse para llegar y bajar la cabeza para no golpearse. Con una parte de pendiente pronunciada y un par de tramos en los que hay que meter barriga y encogerse para pasar. Luego, otro espacio amplio. No alto, pero apto para un grupo de cuatro o cinco personas. El 'salón', el punto clave. Y hay más, al fondo, medio cerrado (ahí quedó interrumpido el trabajo de los espeleólogos). «Lo que estaban 'desobstruyendo' donde encontraron el primer signo son pasos naturales. La cueva continúa y dicen que es posible que haya al menos otro punto rojo», explica Ontañón. Con la boca pequeña, pero todos aseguran que puede haber más pinturas. Aquí, allá... Cerca, en todo caso. «Si en una cueva que no es lógico, en principio, que hubiera pinturas ha aparecido esto... Doscientos metros más arriba está la cueva Candúa, que ha estado cubierta de agua. Si en algún sitio podían vivir y pintar era ahí...», deja caer el alcalde.
«El desfiladero -insistía el edil- no es un problema, es una oportunidad. Humanizar y peatonalizar esto de alguna manera es un regalo. Refuerza la teoría del municipio de que este lugar es más que una vía de comunicación, es una maravilla que en su momento estuvo humanizada. Ilusiona esto como un revulsivo para el sector turístico y cultural del municipio».
«Que no puede ser»
Caso, que por la tarde estuvo en Santander para hablar del descubrimiento, recordó a Áurea. A la mujer que regaló su nombre a este lugar. Y también aLola, que siguió con la tradición de guardar las cabras en la cueva. Aún vive. No muy lejos de allí. Tiene más de 80 años y fue el edil el que le contó lo que habían descubierto. «Pero ella decía que no, que allí no había ninguna pintura, que la habría visto y que, si la hubiese, tenía que ser muy reciente». Estaba contenta, pero no daba el brazo a torcer. Tanto, que cuando le contaron que iban para allá, les dijo que «ahí, al fondo, no entrasen». «Queuna vez se le coló allí un cabrito y nunca más lo volvió a ver».

Arrasado en Lleida el mejor yacimiento de huevos de dinosaurio

Un desconocido machaca los nidos fósiles de Coll de Nargó, de 69 millones de años.


El antropólogo Salvador Moyà compara el caso con los bárbaros ataques del Estado Islámico para destruir las estatuas milenarias del museo de Mosul y de las antiguas ciudades asirias de Nimrod y Nínive, en Irak. En los últimos días, uno o varios vándalos han asaltado el mejor yacimiento de huevos de dinosaurio de Europa, en Coll de Nargó (Lleida), y han arrasado todos sus fósiles, de unos 69 millones de años.
“No han robado nada, lo han destrozado todo con una maza y no se han llevado nada. Es un crimen, una pérdida irrecuperable”, lamenta Moyà, director del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP), responsable de la excavación del yacimiento. El investigador recalca que ha sido una destrucción premeditada, no surgida al calor de un botellón en esa zona aislada. “No hemos encontrado nada, ni latas ni botellas”, afirma.
El yacimiento de Coll de Nargó se sitúa al oeste de este pueblo de 600 habitantes del Pirineo de Lleida. En su terreno se han hallado miles de huevos de varias especies de dinosaurios del Cretácico Superior emparentadas con los diplodocus. La zona destruida, llamada el Mirador del Cretáceo, estaba convertida en museo al aire libre y abierta al público. Albergaba una veintena de huevos, hoy arrasados. El 19 de marzo estaba previsto inaugurar una nueva exposición.


No es el primer suceso extraño que ocurre en Coll de Nargó. El 30 de mayo de 2013, el propietario de la finca en la que se encuentra el yacimiento, Josep Maria M. N., sustrajo en el mismo punto un esqueleto fósil de una cría de un animal vertebrado, posiblemente un dinosaurio de unos 70 millones de años. El bloque de piedra, de 80 kilogramos, fue devuelto un mes más tarde partido en tres trozos, y el responsable fue cazado y juzgado. En enero de este año, una juez de Lleida limitó el castigo a una multa de 90 euros. El acusado alegó que no pretendía robar el fósil, sino denunciar supuestas irregularidades en la excavación del lugar, negadas por los investigadores.
El nuevo ataque fue descubierto ayer durante "una visita rutinaria" por Àngel Galobart, investigador del ICP. “Me quedé como los huevos, de piedra”, recuerda. “Se trata de una destrucción minuciosa, alguien fue huevo por huevo reduciéndolos a polvo. No se puede recuperar nada”, denuncia. “No tenemos ningún indicio de que esta destrucción esté relacionada con el expolio de hace dos años”, asegura. La investigación, iniciada tras una denuncia puesta hoy por el departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, está en manos de los Mossos d'Esquadra.

jueves, 12 de marzo de 2015

Descubren en Francia una tumba "excepcional" de un príncipe celta

Una tumba "excepcional" del siglo V antes de Cristo, que habría pertenecido a un príncipe celta, ha sido desenterrada en las afueras de Lavau, en la región francesa de Champaña-Ardenas.


La tumba, que contiene objetos griegos y posiblemente etruscos, ha sido descubierta en una zona de negocios, sostienen los arqueólogos del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP). Los investigadores creen que el hallazgo, que incluye un caldero de bronce, podría arrojar luz sobre el comercio de la Edad del Hierro en Europa, informa BBC.


El túmulo, de 40 metros de ancho, tiene en su centro una cámara funeraria de 14 metros cuadrados, donde se encuentra el difunto y su carro. INRAP aseguró que es una de las cámaras funerarias más grandes registradas para ese período y es "excepcional", no sólo por su tamaño, sino también por la calidad del material desenterrado.