jueves, 5 de marzo de 2015

Aparece nuestro primer abuelo Homo

Tres estudios revolucionan la historia de nuestros ancestros


La historia de nuestros primeros ancestros recibe hoy una buena sacudida. Tres artículos distitos, dos en Science y uno en Nature, nos informan de que el género Homo puede tener 400.000 años más de lo que se creía y que uno de nuestros primeros abuelos, el H. habilis, pasa el listón de dicho género por el tamaño de su cráneo, pero su mandíbula lo envía varios puestos atrás en la rama que nos separó de los chimpancés.
Vayamos por partes. En las primeras páginas del extenso álbum familar que desembocó en nosotros, conocíamos la existencia de la famosa Lucy, un Australopithecus afarensis que vivió en la actual Etiopía hace más de tres millones de años. Pero después encontrábamos muchísimas páginas en blanco (o con escasos fósiles muy mal conservados) hasta nada menos que casi un millón de años más tarde, cuando empezamos a contar con restos que sí reconocemos como pertenecientes a nuestro linaje.
Ese gran vacío originaba cuestiones muy interesantes, como si los cambios evolutivos que llevaron a la aparición de los primeros Homo estuvieron provocados por el calentamiento global de aquella época o si “piedra trabajada que pertenece al África de esas épocas fue obra del Australopithecus o de otra especie”, según apuntaJosé María Bermúdez de Castro, que no ha participado en los estudios mencionados.
Pues bien, el descubrimiento de parte de una mandíbula inferior con cinco dientes en la zona de Ledi-Geraru (Etiopía) ha venido a llenar una de esas páginas en blanco. Uno de los artículos de Science, con Kaye Reed de la Universidad Estatal de Arizona como primer autor, nos dice que su portador debió de vivir hace entre 2,8 y 2,7 millones de años. Y debió de ser un Homo, porque la mandíbula proporcionada, los molares estrechos y los premolares simétricos son también característicos de otros representantes del género, como el H. habilis, y no aparecen en especies más alejadas, como la de Lucy.
En cuanto a si su aparición se debió al calentamiento de la época, el segundo artículo de la prestigiosa revista busca pistas al respecto en los fósiles de animales encontrados cerca de la mandíbula. El equipo de Erin DiMaggio ha estudiado los restos de un antílope, un hipopótamo, un elefante prehistóricos, cocodrilos y peces. Han visto que todos ellos tendían a vivir en hábitats muy abiertos, con pastos y matorral bajo que indican un entorno árido, pero según Reed “aún es pronto para afirmar que esto indique que el cambio climático es responsable del origen delHomo. Necesitamos una muestra mayor de fósiles de homininos y por eso seguimos buscando en Ledi-Geraru”.
Bermúdez de Castro considera el hallazgo de esta mandíbula “un paso importante en la búsqueda del genero Homo entre los 3 y los 2 millones de años”, aunque apunta que, a la hora de analizar la dentición, es más importante la relación de tamaño de los diversos dientes entre sí, que el de cada uno de ellos.
Y cuestión de dientes es también la otra gran investigación del día. Un grupo de investigadores de primera línea publican en la revista Nature un nuevo estudio de un viejo fósil. Se trata de la muestra de referencia del Homo habilis, formada por fragmentos de cráneo, la mandíbula y una mano encontrados hace 50 años por Louis Leakey en la Garganta de Olduvai, en la actual Tanzania.


Fred Spoor y sus compañeros han utilizado la tomografía computorizada y técnicas de imagen en 3D para “reparar” virtualmente los desperfectos que había causado el enterramiento y han obtenido resultados sorprendentes. Si bien la capacidad craneana es mayor de lo que se sospechaba –entre 700 y 800 cc–, la forma de la mandíbula es muy alargada. Es decir, debía de sobresalir mucho hacia delante en la cara, un rasgo más característico de especies más primitiva en nuestro linaje. El ejemplar de Olduvai se parecía pues más a Lucy que a un Homo erectus.
En un comentario que une los tres estudios, Fred Spoor ha asegurado que “al explorar digitalmente la apariencia real del Homo habilis podíamos deducir la naturaleza de su antecesor, pero no había fósiles del mismo. Ahora, la mandíbula de Ledi-Geraru ha aparecido como por encargo, y apunta a un eslabón evolutivo plausible entre el Australopithecus afarensis y el H. habilis”.
Habrá que seguir excavando para rellenar adecuadamente el resto de páginas en blanco en nuestro álbum.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Las lenguas indoeuropeas viajaron con los pastores desde el este de Europa

Hace unos 4.500 años se produjo una gran migración de poblaciones kurgánicas desde la estepa rusa hacia el centro de Europa, lo que favoreció la expansión de las lenguas indoeuropeas por el continente. Así lo confirma el mayor estudio genético sobre poblaciones antiguas europeas, que añade que cerca del 25% de la población actual de la península ibérica parece tener sus raíces genéticas en estas poblaciones del este de Europa.


Los procesos migratorios permiten a los científicos defender o no las teorías lingüísticas y arqueológicas sobre la dispersión de las lenguas y las culturas materiales a lo largo de la historia. En el caso de Europa, uno de los enigmas que tratan de resolver es el origen de la lengua ancestral protoindoeuropea (PIE), considerada fuente de la mayoría de las lenguas que se hablan en la actualidad en Europa, Asia y América.
Frente a la hipótesis de Anatolia, que defiende que la difusión del PIE se produjo hace unos 8.500 años, cuando los primeros agricultores procedentes del Próximo Oriente –actual Turquía– lo introdujeron al establecerse en Europa, se sitúa la hipótesis de la estepa, que propone que lo expandieron los pastores nómadas de las grandes praderas del norte de los mares Negro y Caspio, y que se expandió por Europa después de la invención de los vehículos rodados, hace entre 6.000 y 5.000 años.
Ahora, un equipo internacional de investigadores ha realizado un estudio genético que respalda esta segunda hipótesis, identificando una migración masiva de los pastores de la cultura yamna de la estepa norpóntica –Rusia, Ucrania y Moldavia– hacia Europa que habría favorecido la expansión de al menos algunas de las lenguas indoeuropeas por el continente.
El trabajo, publicado en Nature y liderado por los genetistas Wolfgang Haak de la Universidad de Adelaida (Australia), Kurt Alt de la Universidad de Maguncia (Alemania) y David Reich y Losif Lazaridis, de la Harvard Medical School de Boston (EE UU), supone el estudio genético más amplio realizado hasta ahora.
Los investigadores estudiaron el genoma antiguo de 69 individuos eurasiáticos de una antigüedad de entre 8.000 y 3.000 años, y utilizaron nuevas técnicas sobre las posiciones claves del DNA nuclear, lo que les ha permitido estudiar el doble de muestras de DNA nuclear antiguo de Europa y Asia que las reportadas en estudios previos, y hacer estimaciones precisas de la proporción de mezcla genética de los individuos. Añadir a esta base de datos los resultados ya publicados de otros 25 individuos les ha permitido modelizar estadísticamente la proximidad genética de 94 hombres y mujeres prehistóricos.
La influencia de los pastores de Europa del este.
Los datos obtenidos indican que, al contrario de la visión dominante de las últimas décadas, las poblaciones europeas actuales no proceden sólo de las primeras sociedades cazadoras-recolectoras y de las poblaciones llegadas durante la expansión del neolítico desde el Próximo Oriente.
La investigación muestra que las poblaciones del este y del oeste de Europa siguieron trayectorias diferentes hace entre 8.000 y 5.000 años, y que no entraron en contacto hasta hace unos 4.500 años, cuando poblaciones del este de Europa asociadas a la cultura de la cerámica cordada se establecieron en gran parte de Europa central. Estas poblaciones han resultado ser genéticamente muy parecidas a los individuos enterrados en loskurganes del norte del mar Negro –Rusia y Ucrania actual-, y muy diferentes de las poblaciones paleolíticas y neolíticas de Europa occidental.
Los investigadores han observado que el linaje de los individuos de las tumbas de la cultura de la cerámica cordada excavadas en Alemania tiene más de un 75% en común con el de las poblaciones yamna. Esto sugiere que se produjo una migración masiva de hombres y mujeres de las sociedades de pastores de la estepa norpóntica hacia Europa central.
Este vínculo genético persiste en todas las muestras de Europa central hasta hace 3.000 años –fecha hasta la cual se tienen datos de ADN antiguo–, y todavía se encuentra en los europeos actuales. Mientras que en el norte y el centro de Europa representa en torno al 50% del pool genético actual, en la Península Ibérica se situaría en torno al 25%.


“A pesar de que los estudios de ADN antiguo no informan sobre la lengua hablada por los individuos prehistóricos analizados, la magnitud del movimiento migratorio habría implicado también un cambio idiomático. Si, tal como indican los datos genéticos, estas poblaciones persistieron, tuvieron que contribuir a la formación de los idiomas indoeuropeos que se hablan actualmente en Europa”, explica Roberto Risch, investigador del departamento de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) que ha participado en el estudio.
El trabajo constata también que antes de la migración de los pastores yamna, los primeros agricultores europeos de Hungría, Alemania y la península ibérica eran genéticamente muy homogéneos, y que las sociedades más primitivas de cazadores-recolectores que vivían en Europa no desaparecieron inmediatamente, sino que aún resurgieron genéticamente hace entre 5.000 y 6.000 años. Por su parte, en este mismo período los pastores yamna descendían de los cazadores-recolectores precedentes del este de Europa y de una población ancestral del Próximo Oriente.
Investigación futura: la península ibérica
El estudio no revela el origen preciso del PIE, ni tampoco el impacto de estas migraciones kurgánicas en las diferentes partes de Europa. En el caso de la península Ibérica, queda sobre todo determinar la filiación genética de las poblaciones de la Edad del Cobre y del Bronce (hace entre 5.000-3.000 años).
El grupo de investigación Arqueoecología Social Mediterránea (ASOME) del departamento de Prehistoria de la UAB está colaborando estrechamente con este grupo de trabajo internacional en esta dirección.
“En particular, cabe determinar la ubicación en el mapa paleogenético de Europa de una de las sociedades prehistóricas más singulares, como es la de El Argar. Se trata de la primera sociedad de tipo estatal y con metalurgia especializada de Europa occidental, formada hace 4.200 años en el sudeste de la península Ibérica”, señala Risch.
Implicaciones históricas de los resultados genéticos en Europa Occidental
En la elaboración de este estudio ha desempeñado un importante papel el trabajo realizado durante las últimas décadas por los investigadores de ASOME de la UAB sobre la formación de las primeras sociedades de tipo proto-estatal y estatal de Europa occidental.
En los últimos decenios ha prevalecido la idea de un incremento de las desigualdades sociales entre finales del Neolítico y la Edad del Bronce (hace entre 5.500 y 4.000 años), que habría sido resultado de un proceso gradual y, en gran medida, pacífico.
Sin embargo, algunos especialistas –entre ellos, Risch–, han llamado la atención sobre el hecho de que, en esa época, en el Cáucaso y las estepas norpónticas estaban teniendo lugar cambios económicos y políticos decisivos. Además de ciertas innovaciones tecnológicas, como la invención de la rueda y la producción de herramientas y armas de bronce más eficaces, se observa un cambio en los rituales funerarios.


Ahora las tumbas pasan a ser individuales, y las diferencias en el tratamiento ritual de hombres y mujeres son cada vez más marcadas. Los ajuares funerarios más ricos, formados por herramientas, armas especializadas y adornos de metal, están concentrados en un grupo reducido de tumbas masculinas. La vinculación entre individuos de sexo masculino, poder y metalurgia se da incluso en las regiones que no disponen de recursos mineros, y se subraya en el ritual funerario mediante la colocación de crisoles y yunques junto al cuerpo del difunto.

Este ritual funerario, que pretende destacar unas diferencias sexuales y económicas basadas en el control de la tecnología y los medios para ejercer la violencia, es precisamente el que comienza a introducirse en Europa central y occidental desde el Cáucaso y las estepas rusas hace unos 5.000 años.

“Los datos que se publican ahora sugieren que los cambios de ese momento no se produjeron sólo por la transmisión de conceptos y conocimientos, sino también por la expansión de poblaciones con una relaciones de parentesco patriarcales, un tipo de armamento y unas estructuras de poder desconocidas entre las comunidades neolíticas de Europa occidental”, concluye Risch.

martes, 24 de febrero de 2015

Descubren una momia del siglo XI dentro de una estatua de Buda

Investigadores hallan restos de la momia de un monje budista del siglo XI en el interior de una estatua budista. Lo han confirmado tras el resultado de una tomografía computarizada y una endoscopia.


Una tomografía computarizada y una endoscopia han revelado restos de la momia de un monje budista de hace 9 siglos en el interior de una estatua de Buda. Sus órganos fueron sustituidos por papel.
Las investigaciones revelaron la estructura del esqueleto del maestro budista Liuquan, miembro de la Escuela China de Meditación, dentro de la estatua de bronce. Liuquan vivió alrededor del año 1100.
El Museo Drents, un museo de historia del arte en Assen, Holanda, realizó una exhibición de las momias del año pasado y proporcionó una descripción de trabajo: "Hablamos de momias cuando además de los huesos de los tejidos blandos, como la piel, el cabello y los músculos de una persona fallecida o animal han sido preservados. Las momias no sólo se encuentran en Egipto, sino en todas partes del mundo ".
El museo señaló cómo "Nuevas técnicas nos dan mucha información sobre la vida y la muerte de las personas que se convirtieron en momias. Esta exposición presenta los resultados de dicha investigación científica." La momia de Buda fue un punto clave de atracción de la exposición que se mostró en la exposición "Momias-vida más allá de la muerte" del museo.
Esta momia Buda es un descubrimiento interesante. En el exterior, se ve como una gran estatua de Buda. Pero el escaneado ha demostrado que en el interior es una momia de un monje budista que vivió alrededor del año 1100. ¿Fue un caso de auto-momificación la momia dentro de la estatua de Buda?. La auto-momificación es un proceso utilizado para llegar a ser "un Buda viviente" y lograr un mayor nivel de iluminación.
Una tomografía computarizada se realizó en el Centro Médico Meander en los Países Bajos. Erik Bruijn, conservadora invitada en el World Museum en Rotterdam y experts en el arte y la cultura budista, dirigió la investigación. En el hospital, el médico gastrointestinal y del hígado Reinoud Vermeijden y el radiólogo Ben Heggelman trabajaron en un examen interno.
Cuando los investigadores exploraban la estatua, sabían que una momia estaba dentro. Lo que no esperaban descubrir, sin embargo, era que sus órganos fueron reemplazados por trozos de papel impresos con caracteres chinos antiguos.
La estatua de Buda que contiene los restos momificados se encuentra actualmente en exhibición en Hungría en el Museo de Historia Natural.

viernes, 20 de febrero de 2015

Hallan una nueva pista en la búsqueda de la tumba de Cleopatra en Egipto

Hallan una estela contemporánea a la piedra Rosetta e idéntica a otra pieza descubierta en la isla de Filé, pertenecientes al período ptolemaico. Los expertos creen que Cleopatra fue enterrada en la zona de excavación, Tabuziris Magna.


Un equipo de expertos de la República Dominicana han descubierto una estela de piedra caliza que data del periodo ptolemaico (350-30 a.C.) en la costa mediterránea egipcia, ha informado el ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati.
En un comunicado, el ministro explicó que la pieza fue hallada por arqueólogos de la Universidad Católica de Santo Domingo, con la colaboración del Consejo Supremo de Antigüedades, en la zona arqueológica de Tabuziris Magna. La estela está ornamentada en su parte superior con inscripciones de veinte líneas de alfabeto jeroglífico, que constituyen cartuchos con los nombres del rey Ptolomeo IV Filopator, que reinó en Egipto entre los años 221 y 204 a.C., y de su hijo Ptolomeo V (203-181a.C.). La pieza fue esculpida durante el séptimo año del reinado de este último monarca, según la nota. Asimismo, aparecen inscritos los nombres de sus respectivas esposas y el de una hermana de Ptolomeo V. 
El camino hacia Cleopatra 
Mientras, la parte inferior de la pieza destaca por tener cinco líneas en alfabeto demótico que, al parecer, es una copia traducida de la versión esculpida en jeroglífico. La estela tiene un largo de 105 centímetros, un ancho de 65 y un espesor de 18. Al Damati destacó que la importancia de esta estela radica en que tiene la misma forma de las escrituras de la Piedra de Rosetta, que fue tallada en el periodo de Ptolomeo V, en el noveno año de su reinado. Asimismo, recordó que esta pieza es una copia exacta de la hallada en el templo de Filae, en la meridional provincia de Asuán, que también data de la época de Ptolomeo V, aproximadamente del séptimo año de su reinado. Por su lado, la jefa de los expertos dominicanos, Kathleen Martínez, destacó que su equipo trabaja desde hace seis años en la zona de Tabuziris Magna. Durante las excavaciones han descubierto importantes hallazgos de la historia de la ciudad costera de Alejandría, entre ellas tumbas pertenecientes a importantes funcionarios y nobles, además de estatuas de la diosa Isis y monedas de bronce, algunas de ellas del periodo de la reina Cleopatra, concluyó la arqueóloga.

La ecuación de Drake o cuántos extraterrestres hay en la galaxia

Propuesta en los años 60 por el radioastrónomo Frank Drake, esta fórmula matemática fue la primera aceptada por la comunidad científica para calcular las probabilidades de vida inteligente fuera de la Tierra.



La Ecuación de Drake es una fórmula matemática unida para siempre a la búsqueda de civilizaciones extraterrestres. Convertida en todo un clásico, fue propuesta por el radioastrónomo Frank Drake en 1961 para estimar la cantidad de civilizaciones en nuestra galaxia que podrían emitir señales de radio. Fue aceptada por la comunidad científica como la primera aproximación teórica a la búsqueda de otros seres inteligentes fuera de la Tierra.

El resultado de esta ecuación depende de varios factores, como la formación de estrellas adecuadas en una galaxia, el número de éstas que tienen planetas en su órbita y la fracción de esos planetas donde la vida inteligente puede haber desarrollado una tecnología e intenta comunicarse con otras civilizaciones.

La ecuación es la siguiente:


en la que N es el número de civilizaciones tecnológicamente avanzadas; R, el número total de estrellas en la vía láctea; fp, la fracción de esas estrellas que tienen sistemas planetarios; ne, el número de planetas apropiados para la vida por cada sistema planetario; fl, la fracción de esos planetas donde se desarrolla vida; fi, la fracción de esos planetas donde se desarrolla la inteligencia; fc, la fracción de esos planetas capaces de comunicarse mediante señales de radio y L, la fracción de tiempo de vida del planeta durante la cual vive la civilización.

Otros investigadores y aficionados a la Ciencia han intentado elaborar fórmulas parecidas para asuntos muy diferentes. Una de ellas es la del economista británico Peter Backus, que calculó con una ecuación similar sus probabilidades de conseguir novia en su país, el Reino Unido. En lugar de estrellas y planetas, sus factores son la edad de las candidatas, que fueran atractivas, que le encontraran atractivo a su vez y que estuvieran solteras. El resultado era poco alentador, casi daba la impresión de que era más fácil encontrarse con un extraterrestre que con una mujer británica que reuniera todas esas condiciones.

Drake fue uno de los pioneros del Intituto SETI (Search for Extra Terrestrial Intelligente), que lleva mas de medio siglo a la espera de una señal de otros mundos sin que por el momento haya obtenido ningún resultado. Tan pobre recuento obligó al centro a paralizar su trabajo en 2010, tarea que recuperó tres años después gracias a una campaña de donaciones. Los más esperanzados aducen que es posible que nuestros amigos del espacio utilicen otra frecuencia para comunicarse, o que estén tan lejos que aún no hayan recibido nuestras emisiones. El SETI dice que el esperado saludo puede ocurrir en dos décadas.

jueves, 12 de febrero de 2015

Abrazados desde hace seis mil años

La pareja habría vivido en torno al año 3.800 a. d C., según la datación por carbono 14.


Un equipo de arqueólogos han hecho un sorprendente descubrimiento en el Peloponeso (al sur de Grecia): los restos de una pareja enterrada abrazada. Los esqueletos podrían tener más de 6.000 años de antigüedad, según ha indicado este jueves el Ministerio de Cultura en un comunicado.
La pareja, reducida ya a nada más que esqueletos, habría vivido en torno al año 3.800 antes de Cristo, según la datación por carbono 14, utilizada para determinar la edad de los materiales y fiable en muestras anteriores a los 50.000 años. Ha sido descubierta en una gruta en Diros, en el extremo sur de la península.
En su comunicado, el Ministerio explica que las "sepulturas dobles en forma de abrazo son muy raras y la de Diros es una de las más antiguas, tal vez la más primitiva encontrada hasta ahora".
Los tests de ADN prueban que se trata de un hombre y una mujer jóvenes, enterrados paralelamente, sus cuerpos en forma de 'cuchara'.
Los trabajos de arqueología llevados a cabo en este mismo lugar también han permitido descubrir la tumba de un niño y la de un feto, además de un osario de cuatro metros de largo que contenía los restos de una decena de personas y que ha sido descrito como "único" para la época.
"Creemos que este lugar fue utilizado durante miles de años para enterrar cadáveres", precisa la nota del ministerio.

Científicos descubren una manera de demostrar la teoría de cuerdas

La teoría de cuerdas es una elegante explicación que trata de relacionar todas las fuerzas conocidas de la física mediante la representación de materia y energía como vibrantes cuerdas unidimensionales. La teoría, conocida también como 'Teoría del todo' es hermosa, pero tiene un problema: no se puede demostrar.

Cada una de esas cuerdas invisibles es aproximadamente cinco millones de veces más pequeña que un átomo de hidrógeno. Huelga decir que no tenemos todavía un instrumental capaz de examinar con detalle algo tan minúsculo, pero eso no quita que los expertos en física sigan buscando alguna manera de probar si la teoría de cuerdas es correcta o no.
Dos científicos de la Universidad de Towson, en Maryland, han ideado una forma por la que se podría demostrar si la teoría de cuerdas va por el buen camino o debería acabar en un museo. La metodología está inspirada en la leyenda en torno a cómo Galileo o Isaac Newton formularon sus teorías. Las mismas cuerdas que explican las partículas más pequeñas también pueden servir para explicar el movimiento a nivel astronómico, así que básicamente, el método consiste en medir los movimientos de planetas cercanos y conocidos para intentar encontrar anomalías que desafíen la teoría de la relatividad de Einstein y encajen con lo explicado en la teoría de cuerdas.
El problema es que estas desviaciones en la órbita serían mínimas, pero James Overduin, profesor del Departamento de Física, Astronomía y Geociencias de la Universidad de Towson, y su equipo creen que es posible medirlas. Para ello habría que analizar el comportamiento de astros pequeños y cercanos como Tetis o Dione, dos de las lunas de Saturno.
Ahora, por supuesto, toca poner en marcha la idea y tratar de averiguar si este controvertida y compleja teoría de la física es acertada después de todo.