viernes, 13 de marzo de 2015

Arrasado en Lleida el mejor yacimiento de huevos de dinosaurio

Un desconocido machaca los nidos fósiles de Coll de Nargó, de 69 millones de años.


El antropólogo Salvador Moyà compara el caso con los bárbaros ataques del Estado Islámico para destruir las estatuas milenarias del museo de Mosul y de las antiguas ciudades asirias de Nimrod y Nínive, en Irak. En los últimos días, uno o varios vándalos han asaltado el mejor yacimiento de huevos de dinosaurio de Europa, en Coll de Nargó (Lleida), y han arrasado todos sus fósiles, de unos 69 millones de años.
“No han robado nada, lo han destrozado todo con una maza y no se han llevado nada. Es un crimen, una pérdida irrecuperable”, lamenta Moyà, director del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP), responsable de la excavación del yacimiento. El investigador recalca que ha sido una destrucción premeditada, no surgida al calor de un botellón en esa zona aislada. “No hemos encontrado nada, ni latas ni botellas”, afirma.
El yacimiento de Coll de Nargó se sitúa al oeste de este pueblo de 600 habitantes del Pirineo de Lleida. En su terreno se han hallado miles de huevos de varias especies de dinosaurios del Cretácico Superior emparentadas con los diplodocus. La zona destruida, llamada el Mirador del Cretáceo, estaba convertida en museo al aire libre y abierta al público. Albergaba una veintena de huevos, hoy arrasados. El 19 de marzo estaba previsto inaugurar una nueva exposición.


No es el primer suceso extraño que ocurre en Coll de Nargó. El 30 de mayo de 2013, el propietario de la finca en la que se encuentra el yacimiento, Josep Maria M. N., sustrajo en el mismo punto un esqueleto fósil de una cría de un animal vertebrado, posiblemente un dinosaurio de unos 70 millones de años. El bloque de piedra, de 80 kilogramos, fue devuelto un mes más tarde partido en tres trozos, y el responsable fue cazado y juzgado. En enero de este año, una juez de Lleida limitó el castigo a una multa de 90 euros. El acusado alegó que no pretendía robar el fósil, sino denunciar supuestas irregularidades en la excavación del lugar, negadas por los investigadores.
El nuevo ataque fue descubierto ayer durante "una visita rutinaria" por Àngel Galobart, investigador del ICP. “Me quedé como los huevos, de piedra”, recuerda. “Se trata de una destrucción minuciosa, alguien fue huevo por huevo reduciéndolos a polvo. No se puede recuperar nada”, denuncia. “No tenemos ningún indicio de que esta destrucción esté relacionada con el expolio de hace dos años”, asegura. La investigación, iniciada tras una denuncia puesta hoy por el departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, está en manos de los Mossos d'Esquadra.

jueves, 12 de marzo de 2015

Descubren en Francia una tumba "excepcional" de un príncipe celta

Una tumba "excepcional" del siglo V antes de Cristo, que habría pertenecido a un príncipe celta, ha sido desenterrada en las afueras de Lavau, en la región francesa de Champaña-Ardenas.


La tumba, que contiene objetos griegos y posiblemente etruscos, ha sido descubierta en una zona de negocios, sostienen los arqueólogos del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP). Los investigadores creen que el hallazgo, que incluye un caldero de bronce, podría arrojar luz sobre el comercio de la Edad del Hierro en Europa, informa BBC.


El túmulo, de 40 metros de ancho, tiene en su centro una cámara funeraria de 14 metros cuadrados, donde se encuentra el difunto y su carro. INRAP aseguró que es una de las cámaras funerarias más grandes registradas para ese período y es "excepcional", no sólo por su tamaño, sino también por la calidad del material desenterrado.

¿Vida en Encélado, una luna de Saturno?

Aunque durante mucho tiempo, de entre las lunas de Saturno, ha sido Titán la que más expectativas ha levantado entre los astrobiólogos y el público en general como satélite con probabilidades de albergar vida, algunos hallazgos recientes sobre Encélado abren la fascinante posibilidad de que ese mundo albergue formas de vida microbiana.
En varias ocasiones en que la sonda espacial Cassini ha sobrevolado Encélado, ha sido posible vislumbrar cosas que alimentan esa idea. Una de tales ocasiones ha sido durante el sobrevuelo efectuado hace varios días, concretamente el 27 de Marzo. En este sobrevuelo, la Cassini descendió hasta una altitud de tan sólo unos 74.000 metros (alrededor de 46 millas) sobre la superficie del polo sur de esa enigmática luna.
Esos sobrevuelos han revelado una notable abundancia de "géiseres" que expulsan moléculas de agua. Esos surtidores se abastecen a partir de lo que parece ser un vasto mar subterráneo. Los géiseres, que conducen el material saliente a través de fisuras en la corteza de hielo del astro, podrían delatar la existencia de una zona habitable en Encélado.


Más de 90 géiseres de todos los tamaños cerca del polo sur de Encélado expulsan vapor de agua, partículas de hielo y compuestos orgánicos hasta una altura considerable. La Cassini ha volado varias veces a través de una tenue nube de material formada por la acción de los géiseres. Una de estas ocasiones ha sido el pasado 27 de Marzo. Cruzar por esa nube le ha permitido a la nave analizar la composición básica del material. El equipo de Carolyn Porco, jefa del grupo científico de gestión de imágenes de esa sonda espacial de la NASA, ha comprobado que aparte de agua y material orgánico, hay sal en las partículas de hielo. Y su salinidad es la misma que la de los océanos de la Tierra.
Con 505 kilómetros de diámetro, Encélado es casi siete veces más pequeño que la Luna de la Tierra. Pero a diferencia de nuestro satélite natural, Encélado está cambiando continuamente, como se deduce de los chorros de sus géiseres de hielo y agua líquida, que son probablemente el resultado del calor y la presión existentes en sus profundidades. La fuente indirecta de ese calor interno de Encélado parece ser Saturno. El tirón gravitatorio de Saturno genera fuertes tensiones estructurales en esa luna, hasta el punto de que la forma de Encélado cambia sutil pero perceptiblemente de forma a diario a medida que recorre su órbita en torno a Saturno. Esas tensiones y deformaciones generan calor.
La superficie de Encélado es bastante joven, posiblemente de menos de 100 millones de años de edad. Es la sexta luna más grande conocida de las que giran alrededor de Saturno. El astrónomo William Herschel descubrió este satélite en 1789.
La superficie de hielo de Encélado incluye áreas de llanuras suaves, las "fumarolas" de hielo (aberturas en el terreno helado por las que surge el material interno), y largas líneas de fracturas en su polo sur. Las fracturas son la fuente de los penachos de partículas de hielo expelidos por el astro.
Porco cree que este singular satélite, con su aparente mar subterráneo de agua líquida, su materia orgánica, y la fuente de energía térmica derivada de esas deformaciones y tensiones estructurales constantes, podría albergar en el subsuelo el mismo tipo de vida que existe en ambientes comparables de la Tierra. Los ecosistemas que Encélado acaso posea se podrían parecer a los que alberga la Tierra a gran profundidad. En zonas subterráneas de rocas volcánicas de la Tierra, el calor y el agua líquida son abundantes. Las formas de vida en estas rocas terrestres subsisten del hidrógeno (liberado por reacciones entre el agua líquida y las rocas calientes) y del dióxido de carbono, y producen metano, el cual es reciclado, volviendo a dar lugar a hidrógeno. Y todo ello ocurre en ausencia total de luz solar o de cualquier producto generado por ella.


Pese a todo, lo que hace único a Encélado es que su zona habitable es de acceso muy fácil para los análisis químicos. Debido a la baja gravedad de ese astro, los géiseres son capaces de lanzar material a una altura suficiente como para que la Cassini tome muestras. Si hay vida, sería factible atrapar microorganismos desde el espacio, durante un sobrevuelo de un vehículo espacial. O también en la superficie, donde algunas de las partículas expulsadas acaban cayendo.
Esto abre la fascinante posibilidad de que el astro donde más fácil sea detectar vida, en caso de haberla, sea Encélado. Tal como subraya Porco, la nieve que circula a gran altitud o se deposita en la superficie de Encélado podría albergar microorganismos. En definitiva, no habría que taladrar a través de kilómetros de hielo, ni excavar a gran profundidad en terrenos rocosos, ni enfrentarse a tantos otros obstáculos como exige la búsqueda de vida en otros astros del sistema solar.

Investigadores no pueden explicar las 'mazorcas' de 3.000 años halladas en México

Los artefactos de la época olmeca hallados en un arroyo de México y que recuerdan por su forma a mazorcas de maíz desconciertan a los investigadores, incapaces aún de esclarecer su función.


Los arqueólogos han hallado objetos insólitos de jade con forma de mazorcas de maíz en el estado mexicano de Veracruz. El hallazgo, al que los propios arqueólogos se refieren como "extraordinario e insólito" en una reciente publicación en la revista 'Ancient Mesoamerica', fue hecho bajo el agua en la excavación Arroyo Pesquero, en la zona arqueológica de la cultura Olmeca, y corresponden a los años 900-400 a.C. Los objetos, de 8,7 centímetros de longitud y 2,5 centímetros de ancho, son de jadeíta blanca y marrón y tienen una forma "única" y elementos iconográficos con formas rectangulares y líneas grabadas que desconciertan a los científicos, que no saben con certeza cómo interpretarlos claramente.Los objetos fueron hallados en 2012 a una profundidad de entre dos y tres metros en un arroyo de la zona de excavación, pero todavía no se ha podido esclarecer su función, según el director del proyecto arqueológico, el profesor Carl Wendt, de la Universidad Estatal de California. Una de las posibles explicaciones es que los artefactos eran empuñaduras de punzones utilizados para extraer la sangre durante rituales religiosos. Pudieron ser depositados en el arroyo del lugar como ofrenda, ya que el agua dulce en la zona era muy escasa y la divinizaban.



Descubren la «Ciudad del Dios mono», un enclave perdido con 1.000 años de antigüedad

El lugar está ubicado en Honduras, incluye extrañas estatuas de animales y es conocido también como la «Ciudad Blanca»


Un grupo de arqueólogos de National Geographic afirman haber descubierto en la inexplorada selva de la Mosquitia (Honduras) restos de la «Ciudad del Dios mono» o «Ciudad Blanca», un enclave desconocido que dataría del año 1000 d.C. El hallazgo de esta región pone así fin a la búsqueda que, durante más de un siglo, se había realizado de esta metrópoli –famosa porque una civilización desconocida talló en ella todo tipo de figuras de animales, según referencias de la etnia local Pech-.
En palabras de expertos como el arqueólogo Virgilio Paredes (uno de los responsables del descubrimiento), la ciudad cuenta con más de medio centenar de figuras que, realizadas a escala, imitan desde hombres, hasta todo tipo de animales de la zona como jaguares. Todo ello, pasando la representación de viviendas y pirámides de ladrillo y barro. «El lugar está tan apartado que no ha sido visitado por ningún ser humano en al menos 600 años», ha explicado el experto.
Esta ciudad, siempre según los escritos, fue descubierta por los conquistadores españoles cuando llegaron a América del Sur tras el primer viaje de Colón. Éstos la llamaron «Ciudad Blanca» porque el material con el que estaban fabricadas sus viviendas era de dicho color.
Posteriormente, es necesario esperar hasta 1939 para encontrar una nueva referencia a ella. Y es que, fue en esa época cuando el explorador estadounidense Theodore Morde señaló que había llegado a esta urbe y que en ella había observado las susodichas estatuas (destacando la de un mono).
¿Descubrimiento o gran mentira?
A pesar de que el equipo de National Geographic ha afirmado que el lugar se corresponde con la «Ciudad Blanca», ya han sido varias las voces que señalan que el descubrimiento no puede ser tal. Entre las opiniones discordantes destacan las del jefe de la Unidad de Arqueología del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), Oscar Castro, quien afirma que las ruinas halladas no son las de este emplazamiento, sino las de una cultura ubicada en el la parte central América y desconocida hasta la fecha. El experto, además, cree que es «aventurado» afirmar que sea la «Ciudad del Dios mono» sin haber realizado ninguna prueba previa.
Lo que National Geographic difundió el lunes pasado, según Castro, podrían ser otros sitios que se extienden desde La Mosquitia, que forma parte del departamento de Gracias a Dios, hasta Nicaragua.
Al parecer, esto no es extraño, pues en la región existen multitud de emplazamientos arquitectónicos aún sin descubrir. Uno de los problemas que tiene Honduras es la falta de presupuesto para profundizar en la investigación de los múltiples sitios arqueológicos que posee en los cuatro puntos cardinales de su territorio.
De la misma opinión es el arqueólogo hondureño Ricardo Agurcia, quien ha señalado que el hallazgo carece, por el momento, de evidencias científicas para señalar que se corresponde con la «Ciudad Blanca». En lo que sí coinciden los expertos, es en que en La Mosquitia hondureña también hay vestigios de una cultura desconocida.

Creen haber hallado los restos de Miguel de Cervantes y su esposa

Los restos, disgregados y "en muy mal estado", según los investigadores, se han encontrado junto con material óseo de varios adultos más en uno de los nichos de la cripta.
Fuentes del Ayuntamiento afirman que el estado de los trabajos del equipo de investigación a día de hoy no garantiza que se hayan encontrado los restos de Cervantes y de su esposa.


Los investigadores que buscan a Miguel de Cervantes en la iglesia de las Trinitarias de Madrid, donde fue enterrado, creen haber hallado los restos óseos del escritor y su esposa, Catalina de Salazar, según han informado fuentes cercanas al proyecto. Sin embargo, fuentes del Ayuntamiento afirman que el estado de los trabajos del equipo de investigación a día de hoy no garantiza que se hayan encontrado los restos de Cervantes y de su esposa.
Los restos, disgregados y "en muy mal estado", se han encontrado junto con material óseo de varios adultos más en uno de los nichos de la cripta distinto al que contenía la tabla con las iniciales M.C., y los análisis de laboratorio externo parecen indicar que son los del padre del Quijote y su esposa.
Según han informado las mismas fuentes, no se trata del punto de enterramiento donde el escritor fue sepultado en 1616 sino el sitio al que se trasladaron sus restos óseos con posterioridad a 1673, cuando comenzaron las obras de remodelación de la iglesia, ahora catalogada como bien de interés cultural (BIC) y ubicada en el madrileño barrio de las Letras.
Han sido las pruebas con un espectrómetro de masas las que han permitido al equipo liderado por el forense Francisco Etxeberria analizar la composición ósea y datar los restos que coincidirían con los de Miguel de Cervantes, su esposa, y otros individuos que fueron enterrados en la misma época, en localizaciones también comprobadas en la investigación.
No obstante, no se ha hallado el esqueleto completo de Cervantes sino huesos en mal estado, una hipótesis que viene a refrendar el punto de partida de los investigadores.
"No vamos a encontrar a Cervantes con su nombre puesto en un ataúd", ironizó el director del proyecto, Francisco Etxeberria, cuando en junio del año pasado se presentaron los puntos de enterramiento de la iglesia detectados con un georradar.
El profesor Etxeberria, que ha participado en el estudio de las fosas comunes de la Guerra Civil, en el caso Bretón o en el análisis de los restos de Salvador Allende, ha dirigido esta segunda fase del proyecto centrada en la recuperación y análisis del material para cotejar después su posible correspondencia con los del escritor.
En el convento anejo a la iglesia de las Trinitarias residen aún 13 religiosas que fueron en principio reacias a la búsqueda, pero que finalmente dieron su visto bueno a una intervención que en esta última etapa han seguido muy de cerca.

Descubiertas nueve galaxias enanas alrededor de la Vía Láctea

Están en el cielo del hemisferio Sur y ayudarán a investigar la materia oscura del universo.


Un total de nueve nuevas galaxias enanas en órbita de nuestra Vía Láctea han sido descubiertas en el cielo del hemisferio sur cerca de las Nubes de Magallanes. Son unos mil millones de veces menos luminosas que la Vía Láctea y un millón de veces menos masivas, explican los astrónomos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), uno de los dos equipos autores del hallazgo. La más cercana de ellas está a unos 97.000 años luz de la Tierra, en dirección de la constelación de Retículo, y parece estar siendo desgarrada debido a las fuerzas de marea de nuestra galaxia; la más lejana, a 1,2 millones de años luz, está en el borde de la Vía láctea, hacia la constelación de Eridano.
La Vía Láctea no está sola en el universo, sino que forma parte del denominado Grupo Local, con otras dos grandes galaxias espirales (Andrómeda y la menor denominada del Triángulo) y más de numerosas enanas, entre las que destacan las dos Nubes de Magallanes (la Grande y la Pequeña). La menor de las enanas conocidas tiene unas 5.000 estrellas, frente a algunos cientos de miles de millones de astros de la Vía Láctea, por lo que son difíciles de detectar dada su escasa luminosidad incluso en nuestro vecindario cósmico. Más de dos docenas de enanas habían sido identificadas ya alrededor de nuestra galaxia.
“El descubrimiento de tantas galaxias satélite en un área tan pequeña del cielo ha sido completamente inesperado. No podía dar crédito a mis ojos”, señala Sergey Koposov, investigador principal de uno de los dos equipos que, independientemente, presentan este martes el hallazgo, en un comunicado de la Universidad de Cambridge. El otro equipo está integrado por astrónomos del Dark Energy Survey, un programa internacional (con participación española) que se desarrolla con una cámara avanzada construida en Fermilab (EE UU) y que está instalada en un telescopio de cuatro metros del observatorio de Cerro Tololo (en Chile). Los dos grupos han basado sus análisis en los datos del primer año de observaciones de este programa.
Las nueve galaxias enanas componen el mayor número de estos objetos celestes descubiertos de una vez, señalan los científicos, que dan a conocer su investigación en la revista The Astrophysical Journal.


Para los científicos el descubrimiento de esas nuevas galaxias enanas adquiere relevancia por lo que puede aportar a la investigación de la materia oscura, ese algo desconocido, que no emite ni absorbe radiación, que solo delata su presencia por su efecto gravitatorio y que supone el 26,8% de todo lo que existe (según los datos más actuales del satélite Planck), con un 4,9% de materia ordinaria y un 68,3% de energía oscura. Dado que la materia oscura, por ahora, solo se hace notar por la influencia gravitatoria que ejerce en las galaxias y entre ellas, el estudio del grupo local y la interacción entre sus miembros son datos esenciales para profundizar en su estudio. "El gran contenido de materia oscura en las galaxias satélite de la Vía Láctea significa que estos resultados son importante tanto en astronomía como en física", comenta Alex Drlica-Wagner, miembro del equipo de Fermilab.
“Las galaxias enanas satélite de las grandes son la última frontera para verificar nuestra teorías sobre la materia oscura”, afirma Vasily Belokurov, uno de los autores del reciente descubrimiento. “Necesitamos encontrarlas para determinar si nuestra imagen del cosmos tiene sentido y encontrar un número tan grande de esas galaxias enanas cerca de las Nubes de Magallanes fue una sorpresa dado que las observaciones previas del cielo del hemisferio sur habían aportado muy poco. No esperábamos dar con semejante tesoro”.
Los investigadores reconocen que de los nueve objetos celestes descubiertos, tres son sin duda galaxias enanas, mientras que para las otras no descartan que sean cúmulos globulares, grupos esféricos de estrellas.
De cualquier forma, el hallazgo es intrigante: “Tal vez estas galaxias enanas estuvieron en el pasado en órbita de las Nubes de Magallanes y han sido desprendidas por la interacción entre ambas. Tal vez formaban parte de un grupo gigante de galaxias que, junto a dichas Nubes de Magallanes, están cayendo hacia nuestra Vía láctea”, comenta otro de los investigadores de Cambridge, Wyn Evans.