jueves, 12 de marzo de 2015

Investigadores no pueden explicar las 'mazorcas' de 3.000 años halladas en México

Los artefactos de la época olmeca hallados en un arroyo de México y que recuerdan por su forma a mazorcas de maíz desconciertan a los investigadores, incapaces aún de esclarecer su función.


Los arqueólogos han hallado objetos insólitos de jade con forma de mazorcas de maíz en el estado mexicano de Veracruz. El hallazgo, al que los propios arqueólogos se refieren como "extraordinario e insólito" en una reciente publicación en la revista 'Ancient Mesoamerica', fue hecho bajo el agua en la excavación Arroyo Pesquero, en la zona arqueológica de la cultura Olmeca, y corresponden a los años 900-400 a.C. Los objetos, de 8,7 centímetros de longitud y 2,5 centímetros de ancho, son de jadeíta blanca y marrón y tienen una forma "única" y elementos iconográficos con formas rectangulares y líneas grabadas que desconciertan a los científicos, que no saben con certeza cómo interpretarlos claramente.Los objetos fueron hallados en 2012 a una profundidad de entre dos y tres metros en un arroyo de la zona de excavación, pero todavía no se ha podido esclarecer su función, según el director del proyecto arqueológico, el profesor Carl Wendt, de la Universidad Estatal de California. Una de las posibles explicaciones es que los artefactos eran empuñaduras de punzones utilizados para extraer la sangre durante rituales religiosos. Pudieron ser depositados en el arroyo del lugar como ofrenda, ya que el agua dulce en la zona era muy escasa y la divinizaban.



Descubren la «Ciudad del Dios mono», un enclave perdido con 1.000 años de antigüedad

El lugar está ubicado en Honduras, incluye extrañas estatuas de animales y es conocido también como la «Ciudad Blanca»


Un grupo de arqueólogos de National Geographic afirman haber descubierto en la inexplorada selva de la Mosquitia (Honduras) restos de la «Ciudad del Dios mono» o «Ciudad Blanca», un enclave desconocido que dataría del año 1000 d.C. El hallazgo de esta región pone así fin a la búsqueda que, durante más de un siglo, se había realizado de esta metrópoli –famosa porque una civilización desconocida talló en ella todo tipo de figuras de animales, según referencias de la etnia local Pech-.
En palabras de expertos como el arqueólogo Virgilio Paredes (uno de los responsables del descubrimiento), la ciudad cuenta con más de medio centenar de figuras que, realizadas a escala, imitan desde hombres, hasta todo tipo de animales de la zona como jaguares. Todo ello, pasando la representación de viviendas y pirámides de ladrillo y barro. «El lugar está tan apartado que no ha sido visitado por ningún ser humano en al menos 600 años», ha explicado el experto.
Esta ciudad, siempre según los escritos, fue descubierta por los conquistadores españoles cuando llegaron a América del Sur tras el primer viaje de Colón. Éstos la llamaron «Ciudad Blanca» porque el material con el que estaban fabricadas sus viviendas era de dicho color.
Posteriormente, es necesario esperar hasta 1939 para encontrar una nueva referencia a ella. Y es que, fue en esa época cuando el explorador estadounidense Theodore Morde señaló que había llegado a esta urbe y que en ella había observado las susodichas estatuas (destacando la de un mono).
¿Descubrimiento o gran mentira?
A pesar de que el equipo de National Geographic ha afirmado que el lugar se corresponde con la «Ciudad Blanca», ya han sido varias las voces que señalan que el descubrimiento no puede ser tal. Entre las opiniones discordantes destacan las del jefe de la Unidad de Arqueología del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), Oscar Castro, quien afirma que las ruinas halladas no son las de este emplazamiento, sino las de una cultura ubicada en el la parte central América y desconocida hasta la fecha. El experto, además, cree que es «aventurado» afirmar que sea la «Ciudad del Dios mono» sin haber realizado ninguna prueba previa.
Lo que National Geographic difundió el lunes pasado, según Castro, podrían ser otros sitios que se extienden desde La Mosquitia, que forma parte del departamento de Gracias a Dios, hasta Nicaragua.
Al parecer, esto no es extraño, pues en la región existen multitud de emplazamientos arquitectónicos aún sin descubrir. Uno de los problemas que tiene Honduras es la falta de presupuesto para profundizar en la investigación de los múltiples sitios arqueológicos que posee en los cuatro puntos cardinales de su territorio.
De la misma opinión es el arqueólogo hondureño Ricardo Agurcia, quien ha señalado que el hallazgo carece, por el momento, de evidencias científicas para señalar que se corresponde con la «Ciudad Blanca». En lo que sí coinciden los expertos, es en que en La Mosquitia hondureña también hay vestigios de una cultura desconocida.

Creen haber hallado los restos de Miguel de Cervantes y su esposa

Los restos, disgregados y "en muy mal estado", según los investigadores, se han encontrado junto con material óseo de varios adultos más en uno de los nichos de la cripta.
Fuentes del Ayuntamiento afirman que el estado de los trabajos del equipo de investigación a día de hoy no garantiza que se hayan encontrado los restos de Cervantes y de su esposa.


Los investigadores que buscan a Miguel de Cervantes en la iglesia de las Trinitarias de Madrid, donde fue enterrado, creen haber hallado los restos óseos del escritor y su esposa, Catalina de Salazar, según han informado fuentes cercanas al proyecto. Sin embargo, fuentes del Ayuntamiento afirman que el estado de los trabajos del equipo de investigación a día de hoy no garantiza que se hayan encontrado los restos de Cervantes y de su esposa.
Los restos, disgregados y "en muy mal estado", se han encontrado junto con material óseo de varios adultos más en uno de los nichos de la cripta distinto al que contenía la tabla con las iniciales M.C., y los análisis de laboratorio externo parecen indicar que son los del padre del Quijote y su esposa.
Según han informado las mismas fuentes, no se trata del punto de enterramiento donde el escritor fue sepultado en 1616 sino el sitio al que se trasladaron sus restos óseos con posterioridad a 1673, cuando comenzaron las obras de remodelación de la iglesia, ahora catalogada como bien de interés cultural (BIC) y ubicada en el madrileño barrio de las Letras.
Han sido las pruebas con un espectrómetro de masas las que han permitido al equipo liderado por el forense Francisco Etxeberria analizar la composición ósea y datar los restos que coincidirían con los de Miguel de Cervantes, su esposa, y otros individuos que fueron enterrados en la misma época, en localizaciones también comprobadas en la investigación.
No obstante, no se ha hallado el esqueleto completo de Cervantes sino huesos en mal estado, una hipótesis que viene a refrendar el punto de partida de los investigadores.
"No vamos a encontrar a Cervantes con su nombre puesto en un ataúd", ironizó el director del proyecto, Francisco Etxeberria, cuando en junio del año pasado se presentaron los puntos de enterramiento de la iglesia detectados con un georradar.
El profesor Etxeberria, que ha participado en el estudio de las fosas comunes de la Guerra Civil, en el caso Bretón o en el análisis de los restos de Salvador Allende, ha dirigido esta segunda fase del proyecto centrada en la recuperación y análisis del material para cotejar después su posible correspondencia con los del escritor.
En el convento anejo a la iglesia de las Trinitarias residen aún 13 religiosas que fueron en principio reacias a la búsqueda, pero que finalmente dieron su visto bueno a una intervención que en esta última etapa han seguido muy de cerca.

Descubiertas nueve galaxias enanas alrededor de la Vía Láctea

Están en el cielo del hemisferio Sur y ayudarán a investigar la materia oscura del universo.


Un total de nueve nuevas galaxias enanas en órbita de nuestra Vía Láctea han sido descubiertas en el cielo del hemisferio sur cerca de las Nubes de Magallanes. Son unos mil millones de veces menos luminosas que la Vía Láctea y un millón de veces menos masivas, explican los astrónomos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), uno de los dos equipos autores del hallazgo. La más cercana de ellas está a unos 97.000 años luz de la Tierra, en dirección de la constelación de Retículo, y parece estar siendo desgarrada debido a las fuerzas de marea de nuestra galaxia; la más lejana, a 1,2 millones de años luz, está en el borde de la Vía láctea, hacia la constelación de Eridano.
La Vía Láctea no está sola en el universo, sino que forma parte del denominado Grupo Local, con otras dos grandes galaxias espirales (Andrómeda y la menor denominada del Triángulo) y más de numerosas enanas, entre las que destacan las dos Nubes de Magallanes (la Grande y la Pequeña). La menor de las enanas conocidas tiene unas 5.000 estrellas, frente a algunos cientos de miles de millones de astros de la Vía Láctea, por lo que son difíciles de detectar dada su escasa luminosidad incluso en nuestro vecindario cósmico. Más de dos docenas de enanas habían sido identificadas ya alrededor de nuestra galaxia.
“El descubrimiento de tantas galaxias satélite en un área tan pequeña del cielo ha sido completamente inesperado. No podía dar crédito a mis ojos”, señala Sergey Koposov, investigador principal de uno de los dos equipos que, independientemente, presentan este martes el hallazgo, en un comunicado de la Universidad de Cambridge. El otro equipo está integrado por astrónomos del Dark Energy Survey, un programa internacional (con participación española) que se desarrolla con una cámara avanzada construida en Fermilab (EE UU) y que está instalada en un telescopio de cuatro metros del observatorio de Cerro Tololo (en Chile). Los dos grupos han basado sus análisis en los datos del primer año de observaciones de este programa.
Las nueve galaxias enanas componen el mayor número de estos objetos celestes descubiertos de una vez, señalan los científicos, que dan a conocer su investigación en la revista The Astrophysical Journal.


Para los científicos el descubrimiento de esas nuevas galaxias enanas adquiere relevancia por lo que puede aportar a la investigación de la materia oscura, ese algo desconocido, que no emite ni absorbe radiación, que solo delata su presencia por su efecto gravitatorio y que supone el 26,8% de todo lo que existe (según los datos más actuales del satélite Planck), con un 4,9% de materia ordinaria y un 68,3% de energía oscura. Dado que la materia oscura, por ahora, solo se hace notar por la influencia gravitatoria que ejerce en las galaxias y entre ellas, el estudio del grupo local y la interacción entre sus miembros son datos esenciales para profundizar en su estudio. "El gran contenido de materia oscura en las galaxias satélite de la Vía Láctea significa que estos resultados son importante tanto en astronomía como en física", comenta Alex Drlica-Wagner, miembro del equipo de Fermilab.
“Las galaxias enanas satélite de las grandes son la última frontera para verificar nuestra teorías sobre la materia oscura”, afirma Vasily Belokurov, uno de los autores del reciente descubrimiento. “Necesitamos encontrarlas para determinar si nuestra imagen del cosmos tiene sentido y encontrar un número tan grande de esas galaxias enanas cerca de las Nubes de Magallanes fue una sorpresa dado que las observaciones previas del cielo del hemisferio sur habían aportado muy poco. No esperábamos dar con semejante tesoro”.
Los investigadores reconocen que de los nueve objetos celestes descubiertos, tres son sin duda galaxias enanas, mientras que para las otras no descartan que sean cúmulos globulares, grupos esféricos de estrellas.
De cualquier forma, el hallazgo es intrigante: “Tal vez estas galaxias enanas estuvieron en el pasado en órbita de las Nubes de Magallanes y han sido desprendidas por la interacción entre ambas. Tal vez formaban parte de un grupo gigante de galaxias que, junto a dichas Nubes de Magallanes, están cayendo hacia nuestra Vía láctea”, comenta otro de los investigadores de Cambridge, Wyn Evans.

Las alemanas sufrieron 860.000 violaciones de los aliados

Elfriede fue forzada a los 14 años por soldados de EEUU.
Hay un caso documentado de una niña de 7.
Se sabía de los abusos de los rusos tras la II GM, pero menos de los de los americanos.
Una investigación les adjudica 190.000 violaciones. Y recoge testimonios.


"No había agua corriente y mi madre y yo habíamos salido a buscar agua con cubos. Al llegar al puente, los soldados americanos dijeron que mi madre debía pasar, pero que yo tenía que esperar allí. Mamá hizo ademán de volver atrás, pero la empujaron y la obligaron a atravesar el puente. Ella miraba hacia atrás sin perderme de vista, pero no podía hacer nada". Así relata Elfriede Seltenheim el momento en que las tropas de los aliados occidentales, que habían ocupado su pueblo en Ostbrandenburg, la arrancaron del seno de su familia.
Tenía 14 años en aquel mes de febrero de 1945. Una fotografía tomada unos días antes, a modo de celebración del final de la II Guerra Mundial, la muestra con una tímida sonrisa y dos trenzas doradas que caen sobre sus hombros. Desde allí fue trasladada a un barracón en el que los soldados estadounidenses la violaron innumerables veces, día y noche, durante cuatro semanas.
"No recuerdo haber gritado ni una sola vez. Estaba aterrada", dice. A sus 84 años, recuerda los hechos mientras limpia sus manos, una y otra vez, en la cobertura que protege el reposabrazos del sillón en el que repasa sus recuerdos. Cuando regresó a casa no se habló jamás del asunto, ni jamás desde entonces se le ha ocurrido reclamar ningún tipo de reconocimiento o indemnización. "Algo quedó muerto en mí", trata de explicar ahora. "Perdí la sonrisa para siempre. Después perdí las lágrimas. Y le voy a decir una cosa: se puede vivir sin sonreír, pero no se puede vivir sin llorar".
Setenta años después del final de la II Guerra Mundial sigue sin hablarse en voz alta en Alemania sobre las mujeres y niñas violadas por las tropas de ocupación. La familia de Elfriede, como muchas otras, sentía terror a la llegada de las tropas rusas porque entre pueblos y ciudades viajaban rápidamente las historias sobreviolaciones sistemáticas del ejército rojo. Los soldados americanos, sin embargo, fueron recibidos como liberadores y la propaganda ha dejado marcada en el ideario colectivo alemán la imagen del "amigo americano" como un soldado de ocupación que no cometió crímenes de guerra. La investigación de la historiadora alemana Miriam Gebhardt, cambia esa versión de la historia.
'Es sólo el prinicipio'  
Gebhardt, que por primera vez pone cifras a las violaciones masivas, calcula 860.000 en los meses posteriores al fin de la guerra. Al menos 190.000 de ellas fueron perpetradas por soldados americanos. "Pero estas cifras son sólo la punta del iceberg. La cifra oscura seguramente es muy superior al doble porque muchas mujeres y niñas prefirieron no hablar nunca de ello por vergüenza", explica, al tiempo que señala que la publicación de su libro, Cuando llegaron los soldados, es "sólo el principio". "Durante la primavera de 1945 las tropas americanas tomaron uno a uno los pueblos y ciudades de Oberbayern. En la mayor parte de ellos no encontraron resistencia alguna e incluso eran recibidos con banderas americanas en las calles, de forma que se instalaban en el ayuntamiento y después los soldados pasaban casa por casa. Efectuaban un primer registro en busca de combatientes o de armas y, una vez comprobado que estaban a salvo, comenzaban el pillaje. Se apropiaban de relojes, bicicletas, radios, gafas de sol, joyas y cualquier objeto que les gustase como souvenir. Después violaban a mujeres y niñas antes de marcharse". Así lo recuerda Charlotte W., que entonces tenía 18 años y que durante toda su vida ha asegurado que fue escondida a tiempo por sus padres. "Esas mujeres han fingido que no ocurrió o han guardado silencio durante décadas por vergüenza. Es un síntoma común en la mayor parte de víctimas", explica Gebhardt, cuyo objetivo con esta investigación es propiciar un reconocimiento para estas mujeres y para su sufrimiento, hasta ahora ignorado por las autoridades alemanas y por su- puesto por los responsables.

La mayor parte de las violaciones las llevaron a cabo soldados rusos, un aspecto más documentado en la Alemania occidental. Pero nada se sabía hasta el momento de las tropelías cometidas por los americanos. "Yo misma me he sorprendido por la dimensión de estos crímenes", admite la historiadora. Estas violaciones se prolongaron hasta 1955, cuando la región por fin recuperó su soberanía. Durante ese periodo de tiempo, 1.600.000 soldados estadounidenses estuvieron en territorio alemán.
Ni la administración alemana, inexistente, ni las tropas de ocupación llevaron registro de las violaciones. La mayor parte de las pruebas documentales las ha encontrado, explica, en los informes que realizó la Iglesia. El arzobispo de Múnich y Frisinga, ante lo que estaba ocurriendo en silencio, pidió a los sacerdotes llevar unregistro puntual sobre las actividades de los ejércitos extranjerosen la región y sus efectos sobre las comunidades. A estos registros que se conservan en Múnich pertenecen, por ejemplo, las anotaciones de Michael Merxmüller, párroco del pueblo de Ramsau, que el 20 de julio de 1945 escribió: "Ocho niñas y mujeres violadas, algunas de ellas en presencia de sus padres".
El 25 de ese mismo mes, el padre Andreas Weingand, de un pueblo al norte de Múnich, escribía: "Lo más triste durante su paso fueron las violaciones de tres mujeres: una casada, una soltera, y una niña virgen de 16 años y medio. Todas cometidas por soldados americanos fuertemente embriagados".
El padre Alois Schiml de Moosburg escribió el 1 de agosto de 1945: "Por orden del gobierno militar, una lista de todos los residentes y sus edades debe ser clavada en la puerta de cada casa. Como resultado de este decreto, (...) 17 niñas y mujeres (...) han debido ser llevadas al hospital, tras haber sido objeto de abusos sexuales repetidos".
La víctima más pequeña registrada en estos documentos fue una pequeña de siete años que contrajo una grave enfermedad venérea. La mayor, una mujer de 69 años.
"A menudo las tropas americanas pedían a las autoridades locales personal femenino, grupos de mujeres de 15 en 15, supuestamente para atender en las tareas de secretariado o cocina. Era un tipo de trabajo forzoso que a menudo encubría violaciones indiscriminadas. Los grupos de mujeres rotaban, eran sustituidas cada 15 días y cuando volvían a casa guardaban silencio incluso con sentimiento de culpa", describe la investigadora.
Además proliferaban las escapadas nocturnas en busca de mujeres indefensas. "Una noche llamaron a la puerta, eran siete soldados americanos armados. Exigieron que les preparasen comida y después violaron a mi abuela y a mi madre. Mi primo lo vio todo, pero nunca habló de ello. Mi madre y mi abuela tampoco", relata Maximiliane, que creció sin saber que era hija de uno de aquellos desalmados. "Comencé a sospechar cuando, ya universitaria, quise hacer un viaje de estudios a EEUU... A mi madre aquello la desestabilizó por completo y después de varios meses y de mucha tensión, mi primo me contó lo que había detrás de todo aquello".
Los soldados se vendían información, unos a otros, sobre en qué casas había mujeres y niños indefensos. "Lo que más me ha chocado todos estos años, desde que supe lo ocurrido, es que mi madre aceptó, sencillamente. En su concepción de las cosas, ellapertenecía al bando de los perdedores de la guerra y de alguna forma debía aceptar eso como un castigo. Nunca habló de ello", lamenta Maximiliane.
Bebés sin padres
Los embarazos fruto de aquellas violaciones son precisamente labase sobre la que la historiadora Gebhardt hace ahora sus proyecciones. Partiendo de que el 5% de los "niños de la guerra" nacidos de mujeres no casadas en Alemania y Berlín Occidental a mediados de la década de 1950 fueron el producto de una violación, da un total de 1.900 niños de padres estadounidenses. Atendiendo además a la estadística de la que se desprende que por cada nacimiento cabe suponer 100 violaciones, aparecen como resultado los 190.000 casos.
En los partes hospitalarios queda constancia de la brutalidad. "Además de violadas, muchas mujeres eran azotadas con fustas y látigos o atacadas con armas blandas".
En documentos judiciales constan pruebas también de suicidios de niñas de 13 años tras ser víctimas de violaciones en grupo, bien colgándose de una viga de la casa o bien ingiriendo altas dosis de esencia de vinagre, los dos recursos más utilizados. "Mi sobrina de 13 años fue violada en la habitación de al lado por 14 soldados rusos. A mi mujer la arrastraron hasta el granero y allí la violaron también. A la mañana siguiente, antes de dejar la granja, volvieron a hacerlo. Al abrir el granero encontramos su cuerpo destrozado", relata Otto H., que arrastró en su conciencia esa noche en una granja de Friedeberg, en Pomerania, el resto de su vida.
Después de los primeros meses de la guerra, en los que este tipo de abusos estuvo a la orden del día, proliferaron otro tipo de actos sexuales donde la frontera del consentimiento se vuelve mucho más difusa. El hambre y las precariedades de la postguerra llevaron a muchas alemanas a prostituirse por unas patatas con las que a menudo se alimentaba una familia. La propaganda estadounidensepromovió la idea de que las mujeres alemanas se sentían atraídas por las tropas americanas, lo que sirvió como argumento machista para los excesos.
Gebhardt insiste en que el sentido de retirar el velo es la denuncia de la crueldad con la que los conflictos bélicos afectan a las mujeres, sin que ni siquiera la historia se ocupe de esclarecer esos hechos, que se pierden en el olvido y en la psicología más profunda de las sociedades.

Destrozan un mosaico romano del siglo II en un yacimiento arqueológico en Écija

El mosaico era conocido como Annus e incluía una representación humana que, vista por un lado, aparentaba ser un niño, y mirada por otro era un anciano. Se trataba de una pieza única y de la que ya solo hay tres ejemplos en el mundo: dos en Italia y uno en Luxemburgo.


Un mosaico excepcional romano del siglo II, uno de los cuatro que existen en el mundo y ubicado en el yacimiento arqueológico de El Picadero de Écija (Sevilla), ha sido destrozado, hecho que investiga la Policía Nacional, que está examinando la grabación de las cámaras de vigilancia.
El mosaico, datado en el siglo II después de Cristo, era conocido como Annus e incluía una representación humana que, vista por un lado, aparentaba ser un niño, y mirada por otro era un anciano, y pertenecía a una domus o vivienda privada.
Se trata de una pieza única de la que, hasta el lunes, solamente existían cuatro ejemplos: dos en Italia, uno en Luxemburgo, y el de Écija, donde se había desenterrado hace diez años.
El destrozo se ha ensañado en la imagen central, de doble lectura, donde se podía ver la figura de un joven del cortejo báquico o a un anciano sileno, según el punto de vista desde el que se contemplara la pieza.
Según han informado fuentes de la investigación, en las imágenes estudiadas por la Policía se puede apreciar que un individuo accede al recinto ayudándose de un cubo para salvar los pinchos de la verja de hierro que protege el lugar, en el que permanece unos cuarenta minutos.
En ese tiempo, supuestamente causó destrozos en el mosaico y "pulverizó" varias de las teselas en una tumba musulmana cercana, que profanó esparciendo huesos humanos por todo el yacimiento arqueológico, y un patio de una casa romana -impluvium-.
En este último, desenterrado hace tan solo unas semanas, ha causado graves daños estructurales y en la pintura.
"Literalmente han arrancado media columna que se conservaba", ha explicado el arqueólogo municipal, Sergio García-Dils, quien ha añadido que de trata de un "un acto criminal", una denuncia en la que también coincide el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Écija, Rafael Benítez.
García-Dils ha lamentado estos hecho, ya que "era una de las señas de identidad del mundo romano que se había preservado durante siglos en la ciudad, lo hemos perdido de forma definitiva por culpa de estos actos criminales".
Para el arqueólogo, el atentado "no es vandalismo, no es gamberreo, esto es un acto criminal", que se explica por la excepcionalidad del mosaico desaparecido, ya que se trata de algo que va contra un patrimonio que es de todos, no sólo de los ecijanos sino de la humanidad".
García-Dils tiene claro que ha habido una intencionalidad en el asalto puesto que el "nivel de ensañamiento y de criminalidad sorprende".
"Sobre todo en estos días, que nos llevamos las manos a la cabeza con lo que está pasando en Siria, tendríamos que reflexionar que ese nivel de barbarie lo tenemos en Écija", ha agregado.
El yacimiento arqueológico cuenta con un sistema de cámaras de vigilancia, vinculado a la Policía Local, además de con un vallado perimetral al que hace algo más de dos años se le añadieron pinchos, tras sufrir un asalto en el que se quemó parte de la pasarela sobre el mosaico ahora destrozado.
Benítez ha afirmado que el Ayuntamiento hará "todo lo posible porque los implicados en esta barbarie paguen las consecuencias", y mientras tanto, el yacimiento arqueológico quedará cerrado al público.

domingo, 8 de marzo de 2015

El abrazo de las momias en el pico más alto de México

Un equipo de montañistas encuentra los cadáveres momificados de unos escaladores que desaparecieron en 1959.


La montaña más alta de México esconde una de esas historias de aventuras que solo puede ofrecer el alpinismo. Hace más de medio siglo, siete hombres que ascendían por la cara norte del Pico de Orizaba, a 5.300 metros de altura, sufrieron una avalancha de nieve que sepultó a cuatro de ellos. Los cadáveres nunca fueron recuperados. Esta semana, sin embargo, unos montañeros que cruzaron esa zona encontraron dos cadáveres momificados que podrían ser de aquellos que parecían devorados por la naturaleza. Las momias, según el equipo de rescate, estaban entrelazadas en uno de los abrazos más largos conocidos: 56 años.
La montaña ha dado algunas de las lecciones más edificantes que se conocen entre deportistas pero también ha ofrecido las más mezquinas. La rivalidad entre escaladores gloriosos adquiere tintes legendarios. Este caso no ha sido la excepción, ya que hay dos grupos enfrentados por el hallazgo. Una expedición de la Ciudad de México encontró el domingo la primera momia, por casualidad. Uno de los integrantes escalaba un cráter cuando resbaló y cayó. En ese momento divisó lo que creyó un coco sobresaliendo entre la nieve, un detalle tropical en medio del hielo. En realidad era una calavera.
Los alpinistas dieron a conocer el descubrimiento a través de las redes sociales y avisaron a la Cruz Roja. La fotografía que tomaron, la de la momia boquiabierta con un brazo asomando, se volvió viral. La noticia llegó a a oídos de Hilario Aguilar, de la Asociación Mexicana de Alpinistas, quien de inmediato quiso ascender hasta el lugar. Según cuenta Aguilar por teléfono, los colegas no le quisieron facilitar las coordenadas exactas. Igualmente inició el jueves la subida al volcán, ubicado entre los Estados de Puebla y Veracruz, y se topó con el cadáver. Desenterrando con mucho cuidado en los alrededores, descubrió que había un segundo cuerpo abrazo al primero. Los alpinistas encontraron también un jersey rojo, una chaqueta y una mochila, restos de una expedición perdida en el tiempo.
La idea de Aguilar y las autoridades del pueblo más cercano, el municipio de Chalchicomula, es rescatar los cuerpos la semana que viene, aunque puede que la maniobra deba posponerse por la amenaza de un frente frío. Los primeros expedicionarios tenían otros planes. Alberto Rangel ha contado a Efe que pretendían volver a la cima este domingo con la intención de recuperar el cuerpo. El grupo quería mantener en secreto el hallazgo por respeto a la víctima y a la familia. Su idea era avisar al Instituto de Antropología e Historia de México (INAH), pero la fotografía fue publicada en un grupo de escaladores en Facebook y comenzó a difundirse. Rangel señala que pretendía evitar, “como está sucediendo”, que escaladores "sin preparación" se hicieran cargo del rescate.
Hay alguien que tiene una fotografía de dos alpinistas vestidos con un jersey rojo. Los escaladores miran a la cámara, orgullosos, incluso desafiantes, sabedores de que se enfrentan a algo tan invencible como la naturaleza. Luis Espinoza guarda esa imagen como un tesoro. Era uno de los siete hombres que el 2 de noviembre de 1959 ascendieron al pico de Orizaba sin imaginar que la tragedia estaba a la vuelta de la esquina. Espinoza recuerda, en el periódico El Universal, cómo aquel día Enrique García, conocido como El Calavera, un joven de 17 años llamado Juan Espinoza Camargo, Manuel Campos, El Indio Verde, y Alberto Rodríguez quedaron sepultados bajo un alud que los sorprendió en un día claro, soledado, sin amenaza de tormenta.
Espinoza, ahora con 78 años, cuenta que al sentir la ola de nieve arrastrándole se acordó de la mujer a la que amaba, Chela, con la que nunca llegaría a casarse. En ese momento la montaña estaba dándole el beso de la muerte. Sin embargo, sobrevivió. Cuatro de sus compañeros no lo consiguieron. Al descender, fue a darle la noticia al padre del Calavera. El señor pensó de inmediato en el dolor que iba a sufrir su mujer. “Pobre madre”. Casi una vida después, las momias de dos de los alpinistas han sido encontradas, salvo que las pruebas de ADN digan lo contrario. Faltan dos cuerpos más. La montaña todavía guarda sus secretos.