jueves, 12 de marzo de 2015

Las alemanas sufrieron 860.000 violaciones de los aliados

Elfriede fue forzada a los 14 años por soldados de EEUU.
Hay un caso documentado de una niña de 7.
Se sabía de los abusos de los rusos tras la II GM, pero menos de los de los americanos.
Una investigación les adjudica 190.000 violaciones. Y recoge testimonios.


"No había agua corriente y mi madre y yo habíamos salido a buscar agua con cubos. Al llegar al puente, los soldados americanos dijeron que mi madre debía pasar, pero que yo tenía que esperar allí. Mamá hizo ademán de volver atrás, pero la empujaron y la obligaron a atravesar el puente. Ella miraba hacia atrás sin perderme de vista, pero no podía hacer nada". Así relata Elfriede Seltenheim el momento en que las tropas de los aliados occidentales, que habían ocupado su pueblo en Ostbrandenburg, la arrancaron del seno de su familia.
Tenía 14 años en aquel mes de febrero de 1945. Una fotografía tomada unos días antes, a modo de celebración del final de la II Guerra Mundial, la muestra con una tímida sonrisa y dos trenzas doradas que caen sobre sus hombros. Desde allí fue trasladada a un barracón en el que los soldados estadounidenses la violaron innumerables veces, día y noche, durante cuatro semanas.
"No recuerdo haber gritado ni una sola vez. Estaba aterrada", dice. A sus 84 años, recuerda los hechos mientras limpia sus manos, una y otra vez, en la cobertura que protege el reposabrazos del sillón en el que repasa sus recuerdos. Cuando regresó a casa no se habló jamás del asunto, ni jamás desde entonces se le ha ocurrido reclamar ningún tipo de reconocimiento o indemnización. "Algo quedó muerto en mí", trata de explicar ahora. "Perdí la sonrisa para siempre. Después perdí las lágrimas. Y le voy a decir una cosa: se puede vivir sin sonreír, pero no se puede vivir sin llorar".
Setenta años después del final de la II Guerra Mundial sigue sin hablarse en voz alta en Alemania sobre las mujeres y niñas violadas por las tropas de ocupación. La familia de Elfriede, como muchas otras, sentía terror a la llegada de las tropas rusas porque entre pueblos y ciudades viajaban rápidamente las historias sobreviolaciones sistemáticas del ejército rojo. Los soldados americanos, sin embargo, fueron recibidos como liberadores y la propaganda ha dejado marcada en el ideario colectivo alemán la imagen del "amigo americano" como un soldado de ocupación que no cometió crímenes de guerra. La investigación de la historiadora alemana Miriam Gebhardt, cambia esa versión de la historia.
'Es sólo el prinicipio'  
Gebhardt, que por primera vez pone cifras a las violaciones masivas, calcula 860.000 en los meses posteriores al fin de la guerra. Al menos 190.000 de ellas fueron perpetradas por soldados americanos. "Pero estas cifras son sólo la punta del iceberg. La cifra oscura seguramente es muy superior al doble porque muchas mujeres y niñas prefirieron no hablar nunca de ello por vergüenza", explica, al tiempo que señala que la publicación de su libro, Cuando llegaron los soldados, es "sólo el principio". "Durante la primavera de 1945 las tropas americanas tomaron uno a uno los pueblos y ciudades de Oberbayern. En la mayor parte de ellos no encontraron resistencia alguna e incluso eran recibidos con banderas americanas en las calles, de forma que se instalaban en el ayuntamiento y después los soldados pasaban casa por casa. Efectuaban un primer registro en busca de combatientes o de armas y, una vez comprobado que estaban a salvo, comenzaban el pillaje. Se apropiaban de relojes, bicicletas, radios, gafas de sol, joyas y cualquier objeto que les gustase como souvenir. Después violaban a mujeres y niñas antes de marcharse". Así lo recuerda Charlotte W., que entonces tenía 18 años y que durante toda su vida ha asegurado que fue escondida a tiempo por sus padres. "Esas mujeres han fingido que no ocurrió o han guardado silencio durante décadas por vergüenza. Es un síntoma común en la mayor parte de víctimas", explica Gebhardt, cuyo objetivo con esta investigación es propiciar un reconocimiento para estas mujeres y para su sufrimiento, hasta ahora ignorado por las autoridades alemanas y por su- puesto por los responsables.

La mayor parte de las violaciones las llevaron a cabo soldados rusos, un aspecto más documentado en la Alemania occidental. Pero nada se sabía hasta el momento de las tropelías cometidas por los americanos. "Yo misma me he sorprendido por la dimensión de estos crímenes", admite la historiadora. Estas violaciones se prolongaron hasta 1955, cuando la región por fin recuperó su soberanía. Durante ese periodo de tiempo, 1.600.000 soldados estadounidenses estuvieron en territorio alemán.
Ni la administración alemana, inexistente, ni las tropas de ocupación llevaron registro de las violaciones. La mayor parte de las pruebas documentales las ha encontrado, explica, en los informes que realizó la Iglesia. El arzobispo de Múnich y Frisinga, ante lo que estaba ocurriendo en silencio, pidió a los sacerdotes llevar unregistro puntual sobre las actividades de los ejércitos extranjerosen la región y sus efectos sobre las comunidades. A estos registros que se conservan en Múnich pertenecen, por ejemplo, las anotaciones de Michael Merxmüller, párroco del pueblo de Ramsau, que el 20 de julio de 1945 escribió: "Ocho niñas y mujeres violadas, algunas de ellas en presencia de sus padres".
El 25 de ese mismo mes, el padre Andreas Weingand, de un pueblo al norte de Múnich, escribía: "Lo más triste durante su paso fueron las violaciones de tres mujeres: una casada, una soltera, y una niña virgen de 16 años y medio. Todas cometidas por soldados americanos fuertemente embriagados".
El padre Alois Schiml de Moosburg escribió el 1 de agosto de 1945: "Por orden del gobierno militar, una lista de todos los residentes y sus edades debe ser clavada en la puerta de cada casa. Como resultado de este decreto, (...) 17 niñas y mujeres (...) han debido ser llevadas al hospital, tras haber sido objeto de abusos sexuales repetidos".
La víctima más pequeña registrada en estos documentos fue una pequeña de siete años que contrajo una grave enfermedad venérea. La mayor, una mujer de 69 años.
"A menudo las tropas americanas pedían a las autoridades locales personal femenino, grupos de mujeres de 15 en 15, supuestamente para atender en las tareas de secretariado o cocina. Era un tipo de trabajo forzoso que a menudo encubría violaciones indiscriminadas. Los grupos de mujeres rotaban, eran sustituidas cada 15 días y cuando volvían a casa guardaban silencio incluso con sentimiento de culpa", describe la investigadora.
Además proliferaban las escapadas nocturnas en busca de mujeres indefensas. "Una noche llamaron a la puerta, eran siete soldados americanos armados. Exigieron que les preparasen comida y después violaron a mi abuela y a mi madre. Mi primo lo vio todo, pero nunca habló de ello. Mi madre y mi abuela tampoco", relata Maximiliane, que creció sin saber que era hija de uno de aquellos desalmados. "Comencé a sospechar cuando, ya universitaria, quise hacer un viaje de estudios a EEUU... A mi madre aquello la desestabilizó por completo y después de varios meses y de mucha tensión, mi primo me contó lo que había detrás de todo aquello".
Los soldados se vendían información, unos a otros, sobre en qué casas había mujeres y niños indefensos. "Lo que más me ha chocado todos estos años, desde que supe lo ocurrido, es que mi madre aceptó, sencillamente. En su concepción de las cosas, ellapertenecía al bando de los perdedores de la guerra y de alguna forma debía aceptar eso como un castigo. Nunca habló de ello", lamenta Maximiliane.
Bebés sin padres
Los embarazos fruto de aquellas violaciones son precisamente labase sobre la que la historiadora Gebhardt hace ahora sus proyecciones. Partiendo de que el 5% de los "niños de la guerra" nacidos de mujeres no casadas en Alemania y Berlín Occidental a mediados de la década de 1950 fueron el producto de una violación, da un total de 1.900 niños de padres estadounidenses. Atendiendo además a la estadística de la que se desprende que por cada nacimiento cabe suponer 100 violaciones, aparecen como resultado los 190.000 casos.
En los partes hospitalarios queda constancia de la brutalidad. "Además de violadas, muchas mujeres eran azotadas con fustas y látigos o atacadas con armas blandas".
En documentos judiciales constan pruebas también de suicidios de niñas de 13 años tras ser víctimas de violaciones en grupo, bien colgándose de una viga de la casa o bien ingiriendo altas dosis de esencia de vinagre, los dos recursos más utilizados. "Mi sobrina de 13 años fue violada en la habitación de al lado por 14 soldados rusos. A mi mujer la arrastraron hasta el granero y allí la violaron también. A la mañana siguiente, antes de dejar la granja, volvieron a hacerlo. Al abrir el granero encontramos su cuerpo destrozado", relata Otto H., que arrastró en su conciencia esa noche en una granja de Friedeberg, en Pomerania, el resto de su vida.
Después de los primeros meses de la guerra, en los que este tipo de abusos estuvo a la orden del día, proliferaron otro tipo de actos sexuales donde la frontera del consentimiento se vuelve mucho más difusa. El hambre y las precariedades de la postguerra llevaron a muchas alemanas a prostituirse por unas patatas con las que a menudo se alimentaba una familia. La propaganda estadounidensepromovió la idea de que las mujeres alemanas se sentían atraídas por las tropas americanas, lo que sirvió como argumento machista para los excesos.
Gebhardt insiste en que el sentido de retirar el velo es la denuncia de la crueldad con la que los conflictos bélicos afectan a las mujeres, sin que ni siquiera la historia se ocupe de esclarecer esos hechos, que se pierden en el olvido y en la psicología más profunda de las sociedades.

Destrozan un mosaico romano del siglo II en un yacimiento arqueológico en Écija

El mosaico era conocido como Annus e incluía una representación humana que, vista por un lado, aparentaba ser un niño, y mirada por otro era un anciano. Se trataba de una pieza única y de la que ya solo hay tres ejemplos en el mundo: dos en Italia y uno en Luxemburgo.


Un mosaico excepcional romano del siglo II, uno de los cuatro que existen en el mundo y ubicado en el yacimiento arqueológico de El Picadero de Écija (Sevilla), ha sido destrozado, hecho que investiga la Policía Nacional, que está examinando la grabación de las cámaras de vigilancia.
El mosaico, datado en el siglo II después de Cristo, era conocido como Annus e incluía una representación humana que, vista por un lado, aparentaba ser un niño, y mirada por otro era un anciano, y pertenecía a una domus o vivienda privada.
Se trata de una pieza única de la que, hasta el lunes, solamente existían cuatro ejemplos: dos en Italia, uno en Luxemburgo, y el de Écija, donde se había desenterrado hace diez años.
El destrozo se ha ensañado en la imagen central, de doble lectura, donde se podía ver la figura de un joven del cortejo báquico o a un anciano sileno, según el punto de vista desde el que se contemplara la pieza.
Según han informado fuentes de la investigación, en las imágenes estudiadas por la Policía se puede apreciar que un individuo accede al recinto ayudándose de un cubo para salvar los pinchos de la verja de hierro que protege el lugar, en el que permanece unos cuarenta minutos.
En ese tiempo, supuestamente causó destrozos en el mosaico y "pulverizó" varias de las teselas en una tumba musulmana cercana, que profanó esparciendo huesos humanos por todo el yacimiento arqueológico, y un patio de una casa romana -impluvium-.
En este último, desenterrado hace tan solo unas semanas, ha causado graves daños estructurales y en la pintura.
"Literalmente han arrancado media columna que se conservaba", ha explicado el arqueólogo municipal, Sergio García-Dils, quien ha añadido que de trata de un "un acto criminal", una denuncia en la que también coincide el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Écija, Rafael Benítez.
García-Dils ha lamentado estos hecho, ya que "era una de las señas de identidad del mundo romano que se había preservado durante siglos en la ciudad, lo hemos perdido de forma definitiva por culpa de estos actos criminales".
Para el arqueólogo, el atentado "no es vandalismo, no es gamberreo, esto es un acto criminal", que se explica por la excepcionalidad del mosaico desaparecido, ya que se trata de algo que va contra un patrimonio que es de todos, no sólo de los ecijanos sino de la humanidad".
García-Dils tiene claro que ha habido una intencionalidad en el asalto puesto que el "nivel de ensañamiento y de criminalidad sorprende".
"Sobre todo en estos días, que nos llevamos las manos a la cabeza con lo que está pasando en Siria, tendríamos que reflexionar que ese nivel de barbarie lo tenemos en Écija", ha agregado.
El yacimiento arqueológico cuenta con un sistema de cámaras de vigilancia, vinculado a la Policía Local, además de con un vallado perimetral al que hace algo más de dos años se le añadieron pinchos, tras sufrir un asalto en el que se quemó parte de la pasarela sobre el mosaico ahora destrozado.
Benítez ha afirmado que el Ayuntamiento hará "todo lo posible porque los implicados en esta barbarie paguen las consecuencias", y mientras tanto, el yacimiento arqueológico quedará cerrado al público.

domingo, 8 de marzo de 2015

El abrazo de las momias en el pico más alto de México

Un equipo de montañistas encuentra los cadáveres momificados de unos escaladores que desaparecieron en 1959.


La montaña más alta de México esconde una de esas historias de aventuras que solo puede ofrecer el alpinismo. Hace más de medio siglo, siete hombres que ascendían por la cara norte del Pico de Orizaba, a 5.300 metros de altura, sufrieron una avalancha de nieve que sepultó a cuatro de ellos. Los cadáveres nunca fueron recuperados. Esta semana, sin embargo, unos montañeros que cruzaron esa zona encontraron dos cadáveres momificados que podrían ser de aquellos que parecían devorados por la naturaleza. Las momias, según el equipo de rescate, estaban entrelazadas en uno de los abrazos más largos conocidos: 56 años.
La montaña ha dado algunas de las lecciones más edificantes que se conocen entre deportistas pero también ha ofrecido las más mezquinas. La rivalidad entre escaladores gloriosos adquiere tintes legendarios. Este caso no ha sido la excepción, ya que hay dos grupos enfrentados por el hallazgo. Una expedición de la Ciudad de México encontró el domingo la primera momia, por casualidad. Uno de los integrantes escalaba un cráter cuando resbaló y cayó. En ese momento divisó lo que creyó un coco sobresaliendo entre la nieve, un detalle tropical en medio del hielo. En realidad era una calavera.
Los alpinistas dieron a conocer el descubrimiento a través de las redes sociales y avisaron a la Cruz Roja. La fotografía que tomaron, la de la momia boquiabierta con un brazo asomando, se volvió viral. La noticia llegó a a oídos de Hilario Aguilar, de la Asociación Mexicana de Alpinistas, quien de inmediato quiso ascender hasta el lugar. Según cuenta Aguilar por teléfono, los colegas no le quisieron facilitar las coordenadas exactas. Igualmente inició el jueves la subida al volcán, ubicado entre los Estados de Puebla y Veracruz, y se topó con el cadáver. Desenterrando con mucho cuidado en los alrededores, descubrió que había un segundo cuerpo abrazo al primero. Los alpinistas encontraron también un jersey rojo, una chaqueta y una mochila, restos de una expedición perdida en el tiempo.
La idea de Aguilar y las autoridades del pueblo más cercano, el municipio de Chalchicomula, es rescatar los cuerpos la semana que viene, aunque puede que la maniobra deba posponerse por la amenaza de un frente frío. Los primeros expedicionarios tenían otros planes. Alberto Rangel ha contado a Efe que pretendían volver a la cima este domingo con la intención de recuperar el cuerpo. El grupo quería mantener en secreto el hallazgo por respeto a la víctima y a la familia. Su idea era avisar al Instituto de Antropología e Historia de México (INAH), pero la fotografía fue publicada en un grupo de escaladores en Facebook y comenzó a difundirse. Rangel señala que pretendía evitar, “como está sucediendo”, que escaladores "sin preparación" se hicieran cargo del rescate.
Hay alguien que tiene una fotografía de dos alpinistas vestidos con un jersey rojo. Los escaladores miran a la cámara, orgullosos, incluso desafiantes, sabedores de que se enfrentan a algo tan invencible como la naturaleza. Luis Espinoza guarda esa imagen como un tesoro. Era uno de los siete hombres que el 2 de noviembre de 1959 ascendieron al pico de Orizaba sin imaginar que la tragedia estaba a la vuelta de la esquina. Espinoza recuerda, en el periódico El Universal, cómo aquel día Enrique García, conocido como El Calavera, un joven de 17 años llamado Juan Espinoza Camargo, Manuel Campos, El Indio Verde, y Alberto Rodríguez quedaron sepultados bajo un alud que los sorprendió en un día claro, soledado, sin amenaza de tormenta.
Espinoza, ahora con 78 años, cuenta que al sentir la ola de nieve arrastrándole se acordó de la mujer a la que amaba, Chela, con la que nunca llegaría a casarse. En ese momento la montaña estaba dándole el beso de la muerte. Sin embargo, sobrevivió. Cuatro de sus compañeros no lo consiguieron. Al descender, fue a darle la noticia al padre del Calavera. El señor pensó de inmediato en el dolor que iba a sufrir su mujer. “Pobre madre”. Casi una vida después, las momias de dos de los alpinistas han sido encontradas, salvo que las pruebas de ADN digan lo contrario. Faltan dos cuerpos más. La montaña todavía guarda sus secretos.

El misterio de la construcción de las pirámides de Egipto, resuelto

Un equipo de físicos holandeses descubre el ingenioso truco que los egipcios utilizaban para desplazar los grandes bloques de piedra por la arena del desierto


La Gran Pirámide de Giza, la única de las siete maravillas del mundo que queda en pie, es quizás la construcción más estudiada de la historia. Pero, por mucho que se ha especulado sobre el asunto, el modo en que los egipcios lograron edificar ésta y otras pirámides sigue siendo uno de los mayores misterios de la arqueología.
Teniendo en cuenta que en la época no existían excavadoras ni grúas, mover dos millones de bloques de piedras de más de dos toneladas de peso cada uno debió ser una empresa titánica, imposible de realizar sin algún tipo de ingenio que permitiera desplazar las piedras por el desierto.
Se sabe que los egipcios conocían los trineos, que aparecen en numerosas pinturas murales, pero aún seguía siendo un enigma cómo los obreros lograban desplazar bloques de tanto peso, que a buen seguro se hundirían en la arena. Lo que acaba de descubrir un equipo de físicos holandeses, liderado por el profesor Daniel Bonn de la Universidad de Amsterdam, es que los egipcios usaban un truco simple y efectivo para facilitar el paso de los pesados trineos de madera cargados con piedras: humedecer la arena por la que se deslizaban.
Lo más curioso del hallazgo, es que el truco ha estado años delante de los investigadores sin que nadie reparara en él. Cualquiera puede observar en la pintura de una de las paredes de la tumba de Djehutihotep, jefe de una de las regiones del Alto Egipto durante los reinados de Amenemhat II, Sesostris II ySesostris III (1914-1852 a.C.), cómo una persona situada en la parte delantera del trineo arroja agua sobre la arena.
“Los egiptólogos creían que era un acto puramente ceremonial”, ha explicado Bonn a Live Science. “La pregunta es, ¿por qué lo hacían?”


Se necesitaban la mitad de obreros
Para comprobar si echar agua a la arena servía para desplazar con más facilidad los bloques de piedra por el desierto, los físicos construyeron en el laboratorio un trineo en miniatura y experimentaron con éste. En presencia de la correcta cantidad de agua, la arena húmeda del desierto es en torno a dos veces más firme que la arena seca, concluyeron los físicos. Y esto hace que la fuerza necesaria para mover el trineo se reduzca a la mitad, sencillamente porque la arena no se acumula delante del vehículo y la fricción es menor.
La razón es que cuando se agrega agua a la arena surgen los llamados puentes capilares, pequeñas gotitas de agua que unen a los granos entre sí. La técnica, en cualquier caso, es más sofisticada de lo que parece: si la arena se humedece demasiado mover el trineo es aún más difícil. “Si utilizas arena seca, no va a funcionar, pero si la arena está demasiado húmeda, tampoco”, asegura Bonn. “Hay una rigidez óptima”.
La cantidad necesaria de agua depende del tipo de superficie pero, según el físico holandés, la proporción óptima se sitúa entre el 2 y el 5% del volumen de arena. “Parece que mojar la arena del desierto egipcio permitía que se redujera la fricción lo suficiente como para necesitar la mitad de gente para mover el trineo en comparación con la tierra seca”, asegura Bonn.


Un descubrimiento de la antigüedad que puede ser útil hoy
El estudio, que se publicó la semana pasada en la revista Physical Review Letters, resuelve uno de los grandes misterios de la antigüedad, pero además podría tener aplicaciones prácticas para la ingeniería contemporánea.
Según los investigadores, el hallazgo podría ayudarnos a entender mejor el comportamiento físico de los materiales granulares como la arena, pero también el asfalto, el hormigón y el carbón, lo que permitiría el desarrollo de formas más eficaces de transportar estos materiales. Y esto no es baladí: el desplazamiento de estos cuatro elementos representa alrededor del 10% del consumo de energía del mundo.

La verdadera histora del Cortijo Jurado

El Cortijo Jurado es un clásico del misterio, pero al margen de su historia paranormal tiene otra mucho más terrenal...

Conocido a nivel nacional por sus presuntos fenómenos paranormales, la mansión la mandó construir la familia Heredia a mediados del siglo XIX.


A pesar de los trabajos de reforma, el Cortijo Jurado deja patente su estilo señorial dominando el paisaje junto a Campanillas. No hace falta mucha imaginación para revivir los buenos tiempos de una hacienda construida por la familia Heredia -una de las grandes fortunas de la época- a mediados del siglo XIX. Eso sí, no se sabe con exactitud el año de inauguración porque no se han encontrado las licencias de obra de un caserón en el que los Heredia pasaban sus días de recreo, pero en la que también contaban con extensa explotación agraria y ganadera. Su actual nombre no llegaría hasta mediados de los 70, cuando los Vega Jurado lo compraron.
De estilo ecléctico y neogótico, sus 2.500 metros cuadrados se articulaban en torno a un patio central, con capilla y torre mirador incluida. Y muchísimas habitaciones con la friolera de 365 ventanas, según cuenta la tradición oral, una para cada día del año. No faltaban unos amplios establos, además de sótanos de los que se ha llegado a contar que partían pasadizos secretos que comunicaban la hacienda con el Cortijo Colmenares (actual Club de Golf Guadalhorce), propiedad por aquel entonces de los Larios, grandes amigos de los Heredia. Pero las distintas obras que se han ejecutado en el entorno de Campanillas no los ha sacado a la luz, con lo que siguen formando parte de una leyenda popular que no para de crecer porque ni se confirma ni se desmiente con el paso de los años.
Luces y ruidos extraños
El Cortijo Jurado se ha convertido en lugar de peregrinaje de los investigadores del universo paranormal desde hace unas décadas. También de curiosos, como Julio Vázquez, un chico de 20 años que fascinado por lo que se contaba que ocurría en la propiedad fue con sus amigos en busca de aventuras. Se cayó en un pozo a más de 30 metros y se quedó en silla de ruedas. Pero las presuntas luces y sombras en la noche así como los ruidos extraños que allí se producen han atraído incluso a periodistas especializados que enlazan estos fenómenos con las misteriosas desapariciones de cinco chicas jóvenes entre 1890 y 1920 cuyos cuerpos se encontraron torturados cerca del cortijo. Pero también con los fusilamientos que tuvieron en su entorno durante la Guerra Civil, en el que la construcción ejerció como hospital además de convertir sus sótanos en calabozos.
Ya por aquel entonces la finca se encontraba a nombre de los Larios, que se la compraron a los Heredia en 1925 tras llevarles la filoxera y sus enormes gastos familiares a la bancarrota. Después llegarían a sus dependencias los Quesada e incluso un médico adinerado de Valladolid. Ya en 1975 pasaría a las manos de los Vega Jurado.
Con una escrutura protegida arquitectónicamente, el grupo Mirador se hizo con la hacienda para construir un lujoso hotel de 200 habitaciones en 2002. Solo se pusieron en esos años las estructuras de hierro para evitar más desplomes. Desde entonces el cortijo ha vuelto a cambiar de manos otra vez, a Promociones Pantie, que espera que vuelva a lucir como antaño.

jueves, 5 de marzo de 2015

Aparece nuestro primer abuelo Homo

Tres estudios revolucionan la historia de nuestros ancestros


La historia de nuestros primeros ancestros recibe hoy una buena sacudida. Tres artículos distitos, dos en Science y uno en Nature, nos informan de que el género Homo puede tener 400.000 años más de lo que se creía y que uno de nuestros primeros abuelos, el H. habilis, pasa el listón de dicho género por el tamaño de su cráneo, pero su mandíbula lo envía varios puestos atrás en la rama que nos separó de los chimpancés.
Vayamos por partes. En las primeras páginas del extenso álbum familar que desembocó en nosotros, conocíamos la existencia de la famosa Lucy, un Australopithecus afarensis que vivió en la actual Etiopía hace más de tres millones de años. Pero después encontrábamos muchísimas páginas en blanco (o con escasos fósiles muy mal conservados) hasta nada menos que casi un millón de años más tarde, cuando empezamos a contar con restos que sí reconocemos como pertenecientes a nuestro linaje.
Ese gran vacío originaba cuestiones muy interesantes, como si los cambios evolutivos que llevaron a la aparición de los primeros Homo estuvieron provocados por el calentamiento global de aquella época o si “piedra trabajada que pertenece al África de esas épocas fue obra del Australopithecus o de otra especie”, según apuntaJosé María Bermúdez de Castro, que no ha participado en los estudios mencionados.
Pues bien, el descubrimiento de parte de una mandíbula inferior con cinco dientes en la zona de Ledi-Geraru (Etiopía) ha venido a llenar una de esas páginas en blanco. Uno de los artículos de Science, con Kaye Reed de la Universidad Estatal de Arizona como primer autor, nos dice que su portador debió de vivir hace entre 2,8 y 2,7 millones de años. Y debió de ser un Homo, porque la mandíbula proporcionada, los molares estrechos y los premolares simétricos son también característicos de otros representantes del género, como el H. habilis, y no aparecen en especies más alejadas, como la de Lucy.
En cuanto a si su aparición se debió al calentamiento de la época, el segundo artículo de la prestigiosa revista busca pistas al respecto en los fósiles de animales encontrados cerca de la mandíbula. El equipo de Erin DiMaggio ha estudiado los restos de un antílope, un hipopótamo, un elefante prehistóricos, cocodrilos y peces. Han visto que todos ellos tendían a vivir en hábitats muy abiertos, con pastos y matorral bajo que indican un entorno árido, pero según Reed “aún es pronto para afirmar que esto indique que el cambio climático es responsable del origen delHomo. Necesitamos una muestra mayor de fósiles de homininos y por eso seguimos buscando en Ledi-Geraru”.
Bermúdez de Castro considera el hallazgo de esta mandíbula “un paso importante en la búsqueda del genero Homo entre los 3 y los 2 millones de años”, aunque apunta que, a la hora de analizar la dentición, es más importante la relación de tamaño de los diversos dientes entre sí, que el de cada uno de ellos.
Y cuestión de dientes es también la otra gran investigación del día. Un grupo de investigadores de primera línea publican en la revista Nature un nuevo estudio de un viejo fósil. Se trata de la muestra de referencia del Homo habilis, formada por fragmentos de cráneo, la mandíbula y una mano encontrados hace 50 años por Louis Leakey en la Garganta de Olduvai, en la actual Tanzania.


Fred Spoor y sus compañeros han utilizado la tomografía computorizada y técnicas de imagen en 3D para “reparar” virtualmente los desperfectos que había causado el enterramiento y han obtenido resultados sorprendentes. Si bien la capacidad craneana es mayor de lo que se sospechaba –entre 700 y 800 cc–, la forma de la mandíbula es muy alargada. Es decir, debía de sobresalir mucho hacia delante en la cara, un rasgo más característico de especies más primitiva en nuestro linaje. El ejemplar de Olduvai se parecía pues más a Lucy que a un Homo erectus.
En un comentario que une los tres estudios, Fred Spoor ha asegurado que “al explorar digitalmente la apariencia real del Homo habilis podíamos deducir la naturaleza de su antecesor, pero no había fósiles del mismo. Ahora, la mandíbula de Ledi-Geraru ha aparecido como por encargo, y apunta a un eslabón evolutivo plausible entre el Australopithecus afarensis y el H. habilis”.
Habrá que seguir excavando para rellenar adecuadamente el resto de páginas en blanco en nuestro álbum.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Las lenguas indoeuropeas viajaron con los pastores desde el este de Europa

Hace unos 4.500 años se produjo una gran migración de poblaciones kurgánicas desde la estepa rusa hacia el centro de Europa, lo que favoreció la expansión de las lenguas indoeuropeas por el continente. Así lo confirma el mayor estudio genético sobre poblaciones antiguas europeas, que añade que cerca del 25% de la población actual de la península ibérica parece tener sus raíces genéticas en estas poblaciones del este de Europa.


Los procesos migratorios permiten a los científicos defender o no las teorías lingüísticas y arqueológicas sobre la dispersión de las lenguas y las culturas materiales a lo largo de la historia. En el caso de Europa, uno de los enigmas que tratan de resolver es el origen de la lengua ancestral protoindoeuropea (PIE), considerada fuente de la mayoría de las lenguas que se hablan en la actualidad en Europa, Asia y América.
Frente a la hipótesis de Anatolia, que defiende que la difusión del PIE se produjo hace unos 8.500 años, cuando los primeros agricultores procedentes del Próximo Oriente –actual Turquía– lo introdujeron al establecerse en Europa, se sitúa la hipótesis de la estepa, que propone que lo expandieron los pastores nómadas de las grandes praderas del norte de los mares Negro y Caspio, y que se expandió por Europa después de la invención de los vehículos rodados, hace entre 6.000 y 5.000 años.
Ahora, un equipo internacional de investigadores ha realizado un estudio genético que respalda esta segunda hipótesis, identificando una migración masiva de los pastores de la cultura yamna de la estepa norpóntica –Rusia, Ucrania y Moldavia– hacia Europa que habría favorecido la expansión de al menos algunas de las lenguas indoeuropeas por el continente.
El trabajo, publicado en Nature y liderado por los genetistas Wolfgang Haak de la Universidad de Adelaida (Australia), Kurt Alt de la Universidad de Maguncia (Alemania) y David Reich y Losif Lazaridis, de la Harvard Medical School de Boston (EE UU), supone el estudio genético más amplio realizado hasta ahora.
Los investigadores estudiaron el genoma antiguo de 69 individuos eurasiáticos de una antigüedad de entre 8.000 y 3.000 años, y utilizaron nuevas técnicas sobre las posiciones claves del DNA nuclear, lo que les ha permitido estudiar el doble de muestras de DNA nuclear antiguo de Europa y Asia que las reportadas en estudios previos, y hacer estimaciones precisas de la proporción de mezcla genética de los individuos. Añadir a esta base de datos los resultados ya publicados de otros 25 individuos les ha permitido modelizar estadísticamente la proximidad genética de 94 hombres y mujeres prehistóricos.
La influencia de los pastores de Europa del este.
Los datos obtenidos indican que, al contrario de la visión dominante de las últimas décadas, las poblaciones europeas actuales no proceden sólo de las primeras sociedades cazadoras-recolectoras y de las poblaciones llegadas durante la expansión del neolítico desde el Próximo Oriente.
La investigación muestra que las poblaciones del este y del oeste de Europa siguieron trayectorias diferentes hace entre 8.000 y 5.000 años, y que no entraron en contacto hasta hace unos 4.500 años, cuando poblaciones del este de Europa asociadas a la cultura de la cerámica cordada se establecieron en gran parte de Europa central. Estas poblaciones han resultado ser genéticamente muy parecidas a los individuos enterrados en loskurganes del norte del mar Negro –Rusia y Ucrania actual-, y muy diferentes de las poblaciones paleolíticas y neolíticas de Europa occidental.
Los investigadores han observado que el linaje de los individuos de las tumbas de la cultura de la cerámica cordada excavadas en Alemania tiene más de un 75% en común con el de las poblaciones yamna. Esto sugiere que se produjo una migración masiva de hombres y mujeres de las sociedades de pastores de la estepa norpóntica hacia Europa central.
Este vínculo genético persiste en todas las muestras de Europa central hasta hace 3.000 años –fecha hasta la cual se tienen datos de ADN antiguo–, y todavía se encuentra en los europeos actuales. Mientras que en el norte y el centro de Europa representa en torno al 50% del pool genético actual, en la Península Ibérica se situaría en torno al 25%.


“A pesar de que los estudios de ADN antiguo no informan sobre la lengua hablada por los individuos prehistóricos analizados, la magnitud del movimiento migratorio habría implicado también un cambio idiomático. Si, tal como indican los datos genéticos, estas poblaciones persistieron, tuvieron que contribuir a la formación de los idiomas indoeuropeos que se hablan actualmente en Europa”, explica Roberto Risch, investigador del departamento de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) que ha participado en el estudio.
El trabajo constata también que antes de la migración de los pastores yamna, los primeros agricultores europeos de Hungría, Alemania y la península ibérica eran genéticamente muy homogéneos, y que las sociedades más primitivas de cazadores-recolectores que vivían en Europa no desaparecieron inmediatamente, sino que aún resurgieron genéticamente hace entre 5.000 y 6.000 años. Por su parte, en este mismo período los pastores yamna descendían de los cazadores-recolectores precedentes del este de Europa y de una población ancestral del Próximo Oriente.
Investigación futura: la península ibérica
El estudio no revela el origen preciso del PIE, ni tampoco el impacto de estas migraciones kurgánicas en las diferentes partes de Europa. En el caso de la península Ibérica, queda sobre todo determinar la filiación genética de las poblaciones de la Edad del Cobre y del Bronce (hace entre 5.000-3.000 años).
El grupo de investigación Arqueoecología Social Mediterránea (ASOME) del departamento de Prehistoria de la UAB está colaborando estrechamente con este grupo de trabajo internacional en esta dirección.
“En particular, cabe determinar la ubicación en el mapa paleogenético de Europa de una de las sociedades prehistóricas más singulares, como es la de El Argar. Se trata de la primera sociedad de tipo estatal y con metalurgia especializada de Europa occidental, formada hace 4.200 años en el sudeste de la península Ibérica”, señala Risch.
Implicaciones históricas de los resultados genéticos en Europa Occidental
En la elaboración de este estudio ha desempeñado un importante papel el trabajo realizado durante las últimas décadas por los investigadores de ASOME de la UAB sobre la formación de las primeras sociedades de tipo proto-estatal y estatal de Europa occidental.
En los últimos decenios ha prevalecido la idea de un incremento de las desigualdades sociales entre finales del Neolítico y la Edad del Bronce (hace entre 5.500 y 4.000 años), que habría sido resultado de un proceso gradual y, en gran medida, pacífico.
Sin embargo, algunos especialistas –entre ellos, Risch–, han llamado la atención sobre el hecho de que, en esa época, en el Cáucaso y las estepas norpónticas estaban teniendo lugar cambios económicos y políticos decisivos. Además de ciertas innovaciones tecnológicas, como la invención de la rueda y la producción de herramientas y armas de bronce más eficaces, se observa un cambio en los rituales funerarios.


Ahora las tumbas pasan a ser individuales, y las diferencias en el tratamiento ritual de hombres y mujeres son cada vez más marcadas. Los ajuares funerarios más ricos, formados por herramientas, armas especializadas y adornos de metal, están concentrados en un grupo reducido de tumbas masculinas. La vinculación entre individuos de sexo masculino, poder y metalurgia se da incluso en las regiones que no disponen de recursos mineros, y se subraya en el ritual funerario mediante la colocación de crisoles y yunques junto al cuerpo del difunto.

Este ritual funerario, que pretende destacar unas diferencias sexuales y económicas basadas en el control de la tecnología y los medios para ejercer la violencia, es precisamente el que comienza a introducirse en Europa central y occidental desde el Cáucaso y las estepas rusas hace unos 5.000 años.

“Los datos que se publican ahora sugieren que los cambios de ese momento no se produjeron sólo por la transmisión de conceptos y conocimientos, sino también por la expansión de poblaciones con una relaciones de parentesco patriarcales, un tipo de armamento y unas estructuras de poder desconocidas entre las comunidades neolíticas de Europa occidental”, concluye Risch.